Jeffrey Epstein entregó dinero en efectivo y boletos para Disneyland a los guardias de la prisión de Palm Beach, Florida, para obtener privilegios procesales. La denuncia fue presentada por su exasistente, Sarah Kellen, durante una comparecencia oficial ante el Comité de la Cámara de Representantes de los Estados Unidos.
El testimonio escrito, liberado en plataformas digitales, confirma que el magnate financiero disponía de acceso a videollamadas mediante Skype desde el interior del centro penitenciario. Kellen afirmó que, a través de dicho sistema de comunicación, Epstein le ordenó desvestirse frente a la cámara web.
Sobornos a guardias y acceso a tecnología en prisión
Las declaraciones ministeriales señalan que el pederasta estadounidense utilizaba a su personal externo para coordinar la entrega de prebendas a los custodios de Florida. El congresista demócrata Max Frost coordinó el interrogatorio enfocado en las brechas de seguridad y los protocolos carcelarios de la época.
Sarah Kellen testificó que carecía de familiaridad con los reglamentos internos de confinamiento, pero enfatizó la irregularidad de los accesos tecnológicos otorgados. En consecuencia, el Congreso reactivó el escrutinio sobre las facilidades logísticas que permitieron la continuidad de sus operaciones delictivas.
Antecedentes penales y el acuerdo judicial en Florida
Las revelaciones actuales añaden presión sobre las decisiones judiciales tomadas en 2008 por el Departamento de Policía de Palm Beach. Aunque la corporación policial documentó denuncias de al menos dos docenas de víctimas de explotación, el gran jurado local procesó el caso bajo dos cargos menores de prostitución.
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Sentencia original (2008): Se declaró culpable de solicitar la prostitución de una menor de edad.
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Liberación anticipada: Obtuvo la libertad tras cumplir 13 meses de reclusión debido a un acuerdo confidencial con la fiscalía estatal.
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Recaptura y deceso (2019): Las autoridades federales lo arrestaron nuevamente diez años después; falleció en una celda de Nueva York antes de iniciar su juicio.
Repercusiones en las audiencias legislativas de 2026
El manejo institucional del expediente criminal de Epstein mantiene vigencia en la agenda legislativa de la actual administración en Washington. Las comisiones del Congreso citaron a diversas figuras públicas vinculadas al entorno del inversionista para determinar omisiones institucionales.
Sin embargo, los comparecientes desmarcan su responsabilidad legal frente a los hechos. La semana previa, el empresario Bill Gates testificó que nunca detectó indicios de los delitos cometidos por Epstein, aunque expresó de forma pública su arrepentimiento por haber mantenido contacto con él.

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