La Oficina Nacional de Administración Oceánica y Atmosférica (NOAA) confirmó la formación del fenómeno de El Niño en el Pacífico tropical. El organismo estadounidense prevé que el evento sea prolongado y alcance una intensidad alta, lo que generará temperaturas globales por encima del promedio formal.
Los modelos meteorológicos indican un 63% de probabilidad de que la temperatura de la superficie marina supere en 2 grados centígrados el promedio habitual en su área de impacto. El proceso de intensificación pasará de moderado a fuerte durante el otoño.
Qué es el fenómeno de El Niño y cómo se declara
La NOAA declara oficialmente las condiciones de este fenómeno climático cuando las temperaturas del Pacífico ecuatorial superan en 0.5 grados centígrados el promedio durante varios meses consecutivos. El Niño se caracteriza por el calentamiento de las aguas oceánicas y el fortalecimiento de los vientos del oeste.
Este patrón altera la cizalladura vertical del viento, modificando el comportamiento de las tormentas y los sistemas de alta presión a nivel global.
Impacto en el clima y temporada de huracanes
Las consecuencias del fenómeno meteorológico varían según la región geográfica:
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Estados Unidos: Provocará un invierno más cálido y seco en el norte, pero incrementará las tormentas en el sur y el riesgo de inundaciones por oleaje en la costa oeste.
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Océano Atlántico: La actividad de huracanes disminuirá. La previsión actual es de 14 ciclones con nombre y seis huracanes, una cifra inferior a la media histórica.
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Océano Pacífico: La actividad ciclónica será superior al promedio, con una estimación de entre 15 y 22 tormentas tropicales con nombre.
El organismo también advirtió sobre efectos ecológicos colaterales, como alteraciones en los patrones de migración de los peces y la proliferación de algas nocivas en las zonas costeras.
Coincidencia con olas de calor y sequía
La aparición de El Niño coincide con una ola de calor temprana en Estados Unidos, donde el Servicio Meteorológico Nacional (NWS) pronostica registros superiores a los 37 grados centígrados.
Esta situación agrava las proyecciones iniciales de la NOAA, que ya anticipaban la extensión de la sequía en más de la mitad del territorio estadounidense, acompañada de temperaturas persistentemente elevadas.

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