VANCUVER, CANADÁ. – Egipto necesitaba a Mohamed Salah y su máxima figura apareció en el momento más importante. El delantero volvió a escribir su nombre en la historia de la Copa del Mundo al marcar el gol que cambió el rumbo del partido ante Nueva Zelanda y darle a su selección una victoria de 3-1, resultado que colocó a los africanos en la cima del Grupo G del Mundial 2026.
Durante varios minutos, la sorpresa parecía consumarse. Nueva Zelanda tomó la ventaja al minuto 15 con un cabezazo de Finn Surman, quien aprovechó un tiro de esquina y las dudas defensivas de un equipo egipcio que buscaba su primera victoria del torneo.
Sin embargo, Egipto reaccionó en la segunda mitad y encontró el empate gracias a Mostafa Ziko, quien apareció nuevamente con un remate de cabeza para devolverle la confianza al conjunto africano.
El momento clave llegó al minuto 67. Mohamed Salah recibió dentro del área después de una jugada elaborada con paciencia por parte de Egipto. El atacante se movió hacia la derecha, encontró el espacio necesario y definió con la precisión que lo ha convertido en uno de los futbolistas más importantes de su generación.
El festejo tuvo un significado especial, ya que representó el primer gol de Salah en una Copa del Mundo desde el 25 de junio de 2018, cuando anotó frente a Arabia Saudita durante el Mundial de Rusia.
Más allá del tanto, el capitán egipcio volvió a demostrar su liderazgo y se convirtió en la referencia ofensiva de un equipo que necesitaba de su jerarquía para darle la vuelta a un partido complicado.
Con la ventaja en el marcador, Egipto controló los últimos minutos del encuentro y aprovechó los espacios para cerrar la remontada. Finalmente, Trezeguet apareció para marcar el tercer gol y sellar una victoria que coloca a los egipcios como líderes del grupo.
Con este resultado, Egipto llegó a cuatro puntos después de dos jornadas y se mantiene en la parte alta del Grupo G, mientras que Nueva Zelanda continúa en busca de su primera victoria del torneo.

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