CONCANACO expresó su confianza en que las diferencias con la CNTE se resolverán por la vía del diálogo institucional, responsable y pacífico; sin embargo, hizo un llamado respetuoso, pero firme, a sus integrantes para actuar con empatía hacia las familias, trabajadores, comerciantes, transportistas, hoteleros, restauranteros y prestadores de servicios afectados por bloqueos, plantones y movilizaciones.
La Confederación señaló que México necesita abrir una conversación de fondo sobre una nueva cultura de manifestación. El derecho a expresarse, reunirse y protestar de manera pacífica es legítimo y debe respetarse; pero no puede ejercerse mediante bloqueos permanentes, daño al patrimonio público o privado, afectación a servicios esenciales, presión sobre terceros o impedimento para que otras personas trabajen, estudien, circulen y vivan de su esfuerzo.
“Confiamos en el diálogo y en la capacidad de las instituciones para encontrar una solución. Pero también pedimos empatía. Detrás de cada cortina que no se abre, de cada mesa vacía, de cada entrega detenida, de cada trámite cancelado y de cada turista que no llega, hay familias que viven al día y negocios que dependen de vender hoy para volver a abrir mañana”, expresó Octavio de la Torre de Stéffano, presidente de CONCANACO SERVYTUR México.
CONCANACO advirtió que los negocios familiares no salen a manifestarse no porque no tengan causas o preocupaciones, sino porque todos los días resisten. Para una tienda, un restaurante, una fonda, un hotel, una estética, una papelería, una agencia de viajes o un pequeño comercio, la disyuntiva diaria es clara: colocar inventario, vender y cobrar, o cerrar y perder ingresos. Muchos no tienen tiempo de protestar porque están sosteniendo empleos, pagando nóminas, cumpliendo obligaciones y cuidando el patrimonio que construyeron durante años.
De acuerdo con el Primer Informe de Gobierno de la Ciudad de México 2024–2025, durante el periodo informado se atendieron 2,761 expresiones sociales en las 16 alcaldías, registradas en vialidades, accesos carreteros, planteles escolares y oficinas públicas. Esta cifra, aunque corresponde a la Ciudad de México, refleja una realidad que ya no es aislada ni local: los bloqueos, cierres, plantones y afectaciones a terceros se han convertido en un problema recurrente en distintas regiones del país.
La Confederación sostuvo que este contexto obliga a pasar de la administración de conflictos a la construcción de una nueva cultura cívica: manifestarse sí, pero sin destruir; exigir sí, pero sin bloquear; dialogar sí, pero sin afectar a quienes viven de su trabajo diario. El derecho de unos no puede estar por encima del derecho de todos.
En la Ciudad de México, el plantón instalado en el corredor del Centro Histórico y el Zócalo genera pérdidas estimadas de entre 70 y 100 millones de pesos diarios, con afectaciones directas a entre 4,000 y 4,500 establecimientos. A ello se suman impactos en Oaxaca, donde se estiman pérdidas de entre 20 y 30 millones de pesos diarios; Guerrero, con alrededor de 10 millones diarios; Chiapas, con aproximadamente 15 millones diarios; y Michoacán, con cerca de 10 millones de pesos al día.
La Confederación advirtió que el impacto no se limita a ventas no realizadas. También hay retrasos logísticos, pérdida de productividad, cancelaciones turísticas, desabasto, presión sobre servicios públicos y daño reputacional para México. En nuestro país, millones de mexicanas y mexicanos viven del comercio, los servicios y el turismo; sectores que requieren consumidores, visitantes y viajeros para salir adelante.
El sondeo impulsado entre liderazgos empresariales dueñas y dueños de negocios familiares del sector confirma una postura firme: 59.6% pide diálogo con aplicación de la ley; 22.4% sostiene que ninguna demanda debe estar por encima del derecho de todos; 15.4% propone una mesa nacional con compromisos y consecuencias; y sólo 2.6% respalda manifestaciones, aunque generen pérdidas. La lectura es contundente: 97.4% pide diálogo, legalidad, límites claros y protección al patrimonio público, privado y de miles de negocios familiares.
CONCANACO SERVYTUR señaló que la experiencia de los últimos años obliga a fortalecer el respeto a la Constitución y avanzar hacia reglas claras que definan qué se puede hacer, cómo se puede actuar y cuáles son las consecuencias cuando una protesta afecta derechos de terceros. México necesita diálogo, pero también responsabilidad; apertura institucional, pero también límites claros; sensibilidad social, pero también respeto al patrimonio, a la movilidad y al trabajo de millones de familias.
La Confederación también señaló que no puede descartarse que algunas acciones busquen provocar confrontación o generar presión política a costa de terceros. Por ello, llamó a mantener la serenidad, evitar caer en provocaciones y defender la ruta del diálogo, sin permitir que el patrimonio público, privado o familiar sea utilizado como mecanismo de presión.
CONCANACO reiteró su respeto al derecho a manifestarse de forma pacífica, pero insistió en que México necesita una nueva cultura pública basada en empatía, legalidad, responsabilidad compartida y respeto al derecho de todos.
Finalmente, llamó a las autoridades federales, estatales y municipales a garantizar movilidad, seguridad y condiciones mínimas para que los negocios familiares puedan operar. Defender al comercio, los servicios y el turismo también es defender la paz social, la imagen de México y el derecho de millones de familias a vivir de su trabajo.
Manifestarse sí; afectar a México no

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