Las altas temperaturas registradas en las últimas semanas, que en algunas regiones han superado los 35 grados centígrados, están impactando de manera directa a los estudiantes en las aulas. Especialistas en pediatría advierten que el calor excesivo provoca agotamiento físico y mental, lo que dificulta la atención, la concentración y el aprendizaje.
Ante estas condiciones, algunos docentes han decidido impartir clases en espacios abiertos para evitar que alumnos y profesores permanezcan en salones con temperaturas sofocantes.
Niños y adolescentes, los más vulnerables
El Comité de Salud Medioambiental de la Asociación Española de Pediatría (AEP) señala que los niños, niñas y adolescentes son más sensibles al calor, ya que su sistema de regulación térmica aún está en desarrollo. Los primeros efectos negativos comienzan a manifestarse cuando la temperatura en las aulas alcanza entre 26 y 27 grados. Cuando supera los 29 o 30 grados, pueden presentarse mareos, lipotimias, golpes de calor, somnolencia e irritabilidad.
Mayor riesgo de bajo rendimiento académico
Según diversos estudios citados por la AEP, el exceso de calor reduce la capacidad de atención, memoria y concentración. Además, la calidad del aire en los salones también afecta el aprendizaje. Niveles elevados de dióxido de carbono en espacios cerrados pueden disminuir la memoria visual hasta en un 10 por ciento. Asimismo, en aulas sin sistemas adecuados de climatización, la probabilidad de reprobar asignaturas aumenta en un 12.3 por ciento.
Escuelas poco preparadas para el cambio climático
Los pediatras destacan que muchas escuelas fueron construidas bajo condiciones climáticas distintas a las actuales. La falta de áreas verdes, sombra, ventilación adecuada y un diseño térmicamente eficiente aumentan la vulnerabilidad de estudiantes y docentes en temporadas de calor. “Las escuelas deben convertirse en refugios climáticos que protejan la salud y el bienestar de la infancia”, sostienen los especialistas.
Propuestas para enfrentar el problema
La Asociación Española de Pediatría propone implementar medidas permanentes para mejorar las condiciones ambientales en las escuelas, entre las cuales destacan:
- Mejorar la ventilación natural y cruzada.
- Monitorear temperatura, humedad y calidad del aire.
- Incrementar las áreas de sombra y el arbolado.
- Garantizar el acceso constante al agua potable.
- Promover hábitos frecuentes de hidratación.
- Reorganizar actividades físicas durante las horas de mayor calor.
- Incorporar infraestructura energéticamente eficiente.
Además, UNICEF España ha solicitado la creación de protocolos específicos para proteger a la infancia durante episodios de calor extremo y otras emergencias climáticas.
Piden mayor inversión en infraestructura educativa
Especialistas en salud ambiental consideran necesaria una legislación que garantice condiciones adecuadas en los centros escolares. También sugieren que una mayor inversión en educación permitiría mejorar la infraestructura y proteger la salud de millones de estudiantes.
“El calor en las aulas ya no es una simple incomodidad; es un problema de salud pública que requiere atención inmediata”, concluyen los expertos.
Fuente: Plano Informativo

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