Washington, Estados Unidos (6 de mayo de 2026).- Funcionarios del gobierno estadounidense han elevado la presión sobre Beijing para que utilice su influencia diplomática sobre Teherán, con el objetivo de lograr la reapertura del Estrecho de Ormuz. Esta ofensiva diplomática ocurre a pocos días del encuentro programado entre el presidente Donald Trump y su homólogo chino, Xi Jinping, en Beijing.
El secretario de Estado, Marco Rubio, solicitó formalmente a las autoridades chinas aprovechar la visita del ministro de Relaciones Exteriores iraní, Abbas Araghchi, prevista para mañana, para exigir el fin del bloqueo marítimo. Durante una rueda de prensa en la Casa Blanca, el funcionario declaró:
“Espero que los chinos le digan lo que necesita saber. Y es que lo que están haciendo en el estrecho los está aislando a nivel global. Ustedes son los malos en esta situación”.
Por su parte, el secretario del Tesoro, Scott Bessent, subrayó que la situación en el estrecho será un eje prioritario en la agenda de la cumbre presidencial. Bessent instó a Beijing a colaborar con las operaciones internacionales en curso:
“La amenaza de ataques por parte de Irán ha cerrado el estrecho; nosotros lo estamos reabriendo. Así que yo instaría a los chinos a que se unan a nosotros para apoyar esta operación internacional”.
Dependencia energética y aislamiento económico
La administración estadounidense argumenta que China tiene un interés estratégico en la estabilidad de esta vía, debido a su alta dependencia de los suministros energéticos que transitan por la zona. Según datos de la Administración General de Aduanas de China, el país importa cerca de la mitad de su crudo y un tercio de su gas natural licuado desde Medio Oriente.
Trump, quien ha mantenido una postura moderada al evaluar el compromiso de Xi en este conflicto, señaló durante un encuentro con periodistas en el Despacho Oval:
“Ya saben, siendo justos, él obtiene como 60 por ciento de su petróleo del Estrecho de Ormuz”.
El mandatario estadounidense ha reconocido previamente que China desempeñó un rol clave en la consecución de una tregua el mes pasado, facilitando el retorno de Irán a la mesa de negociaciones cuando el diálogo parecía colapsar.
Antecedentes en la ONU y tensiones militares
El gobierno de Estados Unidos también ha intentado persuadir a China para evitar que vete una nueva resolución en el Consejo de Seguridad de la ONU. El documento busca formalizar la condena a las acciones iraníes y presionar por la reapertura del estrecho.
Anteriormente, China y Rusia impidieron la aprobación de una medida similar, argumentando que el texto omitía las agresiones de Estados Unidos e Israel contra Irán, las cuales detonaron el conflicto. A pesar de los esfuerzos diplomáticos actuales, persisten las tensiones debido a las acusaciones estadounidenses sobre la transferencia de componentes industriales y misiles balísticos de China hacia Irán.
Aunque Trump reportó el mes pasado que Xi se comprometió a no proveer armamento a Teherán, informes de inteligencia y reportes de la cadena CNBC indican que las fuerzas estadounidenses interceptaron recientemente una embarcación que transportaba un cargamento de origen chino destinado a Irán.

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