La firma británica de automóviles de lujo Rolls-Royce presentó una serie exclusiva de cinco unidades del Black Badge Cullinan 2026. Esta edición limitada se desarrolló en colaboración con el artista multidisciplinario Cyril Kongo, quien intervino los vehículos para convertirlos en piezas de arte contemporáneo sobre ruedas.
Cada ejemplar se fabricó mediante el programa de personalización Bespoke de Rolls-Royce, coordinado por las oficinas privadas de la marca en Nueva York, Seúl y Goodwood. Aunque los cinco automóviles comparten la misma base creativa, cada unidad incorpora detalles específicos pintados a mano que garantizan su exclusividad.
Exterior con acabados en degradado y pintura especial
La carrocería del Rolls-Royce Black Badge Cullinan 2026 destaca por su combinación cromática Crystal Over Black. Los ingenieros aplicaron una laca especial con partículas azules sobre la base negra, una técnica que genera reflejos variables y simula una tonalidad azul según el ángulo de la luz ambiental.
Por primera vez en la historia de la compañía, las líneas decorativas laterales presentan un efecto degradado:
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Lado izquierdo: El tono rojo Phoenix evoluciona gradualmente hacia el amarillo Forge.
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Lado derecho: El color mandarín se transforma en un turquesa intenso.
El diseño exterior se complementa con llantas Black Badge de 23 pulgadas equipadas con pinzas de freno en tonos rojo, amarillo, turquesa y naranja. La intervención del artista francés también se integró en los paraguas alojados en las puertas y en las placas iluminadas de los umbrales de acceso, donde se grabó la firma de Kongo.
Habitáculo transformado en galería de arte contemporáneo
El interior del vehículo destaca por el techo estrellado Starlight, rediseñado en su totalidad por el artista. El sistema de iluminación integra 1,344 fibras ópticas distribuidas individualmente por artesanos de Rolls-Royce para recrear una constelación nocturna en tonos azul cobalto, verde lima, rojo Phoenix y amarillo Forge.
La personalización se extiende al tablero de instrumentos, la consola central, las mesas plegables traseras y los paneles interiores. Los especialistas de la marca pintaron a mano estas superficies de madera, eliminando la uniformidad industrial y asegurando que cada componente sea irrepetible.
Esta colaboración estratégica entre Rolls-Royce y la escena del arte urbano consolida al Cullinan como un referente dentro del sector de vehículos de ultra lujo personalizados, expandiendo los límites técnicos y estéticos de la división Bespoke en la industria automotriz global.

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