LO CLARO. La entrega del Doctorado Honoris Causa al Dr. David Kershenobich Stalnikowitz representa mucho más que un reconocimiento académico.
Simboliza el fortalecimiento del vínculo entre la ciencia, la educación y la salud pública en Tamaulipas.
Con el respaldo y aval del gobernador Américo Villarreal Anaya, este acto proyecta a la Universidad Autónoma de Tamaulipas como una institución comprometida con la formación de nuevas generaciones de médicos y profesionistas con visión humanista, ética y científica, generando beneficios directos para la comunidad estudiantil y para la sociedad tamaulipeca al impulsar una medicina más preventiva, cercana y preparada para responder a los desafíos actuales del sistema de salud.
LO OSCURO. El populismo tiene fecha de caducidad. Exactamente el día en que el líder desaparece de la boleta, del micrófono o del escenario. A partir de ahí comienza la realidad. Todo movimiento construido alrededor de una sola figura termina enfrentando la misma pregunta ¿existía una estructura política auténtica o solamente una multitud siguiendo a un personaje?
Donald Trump convirtió esa fórmula en espectáculo.
Llegó a la presidencia de Estados Unidos en 2017 con 63 millones de votos y transformó al Partido Republicano en una maquinaria diseñada alrededor de su apellido. Cuatro años después perdió la elección, aunque elevó su respaldo a 74 millones de sufragios. El dato retrata el tamaño del fenómeno; incluso derrotado, Trump seguía siendo más grande que el propio partido.
Su movimiento jamás dependió de doctrinas complejas. Dependió de él. Del personaje. Del empresario convertido en conductor político de una sociedad irritada con Washington, la migración, China y las élites financieras que durante décadas prometieron prosperidad mientras desaparecía la clase media industrial estadounidense.
Trump entendió que el populismo también puede vestirse de traje caro y cotizar en Wall Street.
Mientras denunciaba al establishment, los mercados financieros alcanzaban máximos históricos. Mientras agitaba discursos nacionalistas, las grandes corporaciones seguían acumulando ganancias récord. Un populismo capitalista, mediático y agresivo, construido para televisión y redes sociales.
México vivió su propia versión con Andrés Manuel López Obrador. Desde Lázaro Cárdenas el país había perdido la costumbre de observar un liderazgo con semejante capacidad de conexión popular. López Obrador ganó la presidencia en 2018 con más de 30 millones de votos y 53% de la elección. Morena pasó de partido marginal en 2014 a fuerza dominante apenas una década después.
La clave tampoco estuvo en la estructura. Estuvo en la figura presidencial. Las mañaneras se transformaron en el centro gravitacional de la política mexicana.
Durante seis años, gobernadores, empresarios, periodistas y opositores despertaron pendientes de una sola voz. El obradorismo construyó una relación emocional con millones de personas que encontraron en el discurso presidencial una explicación sencilla para problemas complejos. Pobreza, corrupción, desigualdad y privilegios.
Aquí la coincidencia entre Trump y López Obrador. Dos líderes ideológicamente opuestos utilizando exactamente el mismo mecanismo político. Uno desde el nacionalismo económico estadounidense. El otro desde el nacionalismo social mexicano. Dos figuras capaces de dividir países completos entre fieles y adversarios. Dos movimientos sostenidos por la potencia mediática del líder.
La historia suele ser cruel con los personalismos. El PRI sobrevivió décadas porque construyó instituciones, sectores, sindicatos y una maquinaria territorial gigantesca. El peronismo argentino resistió gracias a que terminó convertido en identidad nacional. Otros movimientos simplemente se extinguieron cuando el líder abandonó el escenario.
Ese momento comienza a acercarse tanto para el trumpismo como para el obradorismo. Porque el verdadero examen del populismo llega cuando el fundador deja de aparecer diariamente frente a las cámaras. Ahí se descubre si existía un proyecto político de largo plazo o únicamente una relación emocional sostenida por el carisma, el micrófono y el reflector.
Morena pasó de partido recién creado en 2014 a controlar más de veinte gubernaturas en menos de diez años. El crecimiento parece impresionante hasta revisar que el verdadero combustible del movimiento, fue siempre la figura presidencial.
Pero la primera figura al frente hoy del movimiento 4Teísta… no es AMLO.
El mismo derrotero que alcanzará ya pronto al republicanismo trumpista.
COLOFÓN: El populista necesita incendiar medio país cada mañana para después aparecer por la tarde vendiendo extintores y pidiendo aplausos… así fueron las historias que usted conoció. Y les funcionó.
@deandaalejandro

Discussion about this post