Ciudad de México (14 de mayo de 2026).- El mercado ilícito de hidrocarburos en México presenta un crecimiento exponencial en el segmento del gas licuado de petróleo (LP). Según registros oficiales de Petróleos Mexicanos (Pemex), este delito experimentó un incremento del 377% durante los últimos seis años, alcanzando su punto máximo de afectación durante el ejercicio anual de 2025.
Impacto financiero y ganancias delictivas
La actividad del crimen organizado en este sector generó ingresos estimados en 22 millones de pesos diarios durante el año pasado. El valor comercial del volumen sustraído se calcula en 8 mil 89 millones de pesos, tomando como referencia un precio promedio de 19 pesos por kilo. Esta cifra contrasta con la valuación oficial de la petrolera, que situó las pérdidas no operativas en 4 mil 261.7 millones de pesos, apenas la mitad del valor en el mercado final.
En términos de volumen, la progresión delictiva muestra la siguiente tendencia:
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2020: 89,190 toneladas.
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2022: 194,507 toneladas.
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2024: 337,050 toneladas.
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2025: 425,740 toneladas.
Durante el primer bimestre de 2026, la tendencia se mantiene con un reporte de aproximadamente 26 mil toneladas ordeñadas directamente de la infraestructura de transporte.
Concentración geográfica en la red de distribución
La información obtenida vía Transparencia revela que la incidencia delictiva se focaliza de manera total en el gasoducto que conecta Cactus, Chiapas, con Guadalajara. Esta línea es considerada la columna vertebral de la distribución de gas en el territorio nacional, y fue el escenario único donde se concentraron las 425 mil 740 toneladas robadas el año anterior.
Pese a la magnitud de las pérdidas y la identificación del activo estratégico afectado, los informes oficiales no presentan claridad respecto a las acciones de persecución penal contra los responsables de estas extracciones ilícitas.

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