Ciudad de México (18 de mayo de 2026).- El primer trimestre del año expuso una marcada disparidad entre la situación financiera de Petróleos Mexicanos (Pemex) y la del resto de las grandes corporaciones petroleras internacionales. Mientras el panorama global de precios altos favoreció la rentabilidad de diversas firmas del sector, la empresa estatal mexicana reportó un saldo negativo de 45 mil 993 millones de pesos (aproximadamente 2 mil 546 millones de dólares) en su informe financiero entregado a la Bolsa Mexicana de Valores (BMV).
Este resultado contrasta con el desempeño de compañías como Saudi Aramco, que lideró las ganancias con utilidades netas de 32 mil 231 millones de dólares entre enero y marzo. Asimismo, Shell y la firma brasileña Petrobras superaron los 8 mil millones y 6 mil millones de dólares en ganancias, respectivamente, acompañadas por los saldos positivos de Exxon Mobil, ConocoPhillips y Chevron.
El impacto de la reducción en las exportaciones
La coyuntura de precios elevados, impulsada por las tensiones geopolíticas en Medio Oriente y las restricciones de paso en el Estrecho de Ormuz, no se reflejó en los ingresos de la empresa mexicana debido a un cambio en su balance operativo. Especialistas del sector señalan que la política actual prioriza el procesamiento interno, lo cual disminuyó el volumen de hidrocarburo enviado al extranjero.
Óscar Ocampo, director de Desarrollo Económico del Instituto Mexicano para la Competitividad (Imco), detalló las razones del balance en una entrevista:
“Una empresa petrolera no tiene justificación para tener las pérdidas que registró Pemex en el primer trimestre, cuando los precios del crudo se dispararon a nivel internacional (por el conflicto en Medio Oriente).
“La explicación de las pérdidas de Pemex es muy simple: las exportaciones cayeron 25 por ciento, a un nivel de 500 mil barriles diarios, y los (casi un millón de barriles) que no se exportaron se mandaron a refinación, negocio que genera pérdidas”, expresó en entrevista.
El análisis del Imco sugiere que la llegada de la nueva dirección general no implicará una reestructuración profunda en las finanzas ni en la operación, manteniendo el enfoque en una actividad que absorbe los rendimientos obtenidos en la extracción.
“Mientras se enfoque en refinar, Pemex estará en un problema porque destinará todas sus fuentes de utilidades a un segmento que tiene pérdidas”, afirmó.
Márgenes operativos y subsidios gubernamentales
Los indicadores de rentabilidad en el área de transformación industrial muestran brechas considerables frente a otras empresas con esquemas mixtos. Un estudio elaborado por Luis Miguel Labardini, director de la consultora Marcos y Asociados, señala que el margen en refinación para la empresa mexicana es adverso.
El reporte establece que las transferencias de recursos que el Gobierno federal otorga a la petrolera se equiparan con los saldos negativos generados en las refinerías, un rubro que no ha logrado rentabilidad a pesar del capital invertido desde la gestión gubernamental previa.
“El negocio de refinación es muy complicado, con bajos rendimientos y alta volatilidad, pero a pesar de esto Petrobras tiene números positivos, mientras que los de Pemex son pésimos”, señala el análisis.
A diferencia del modelo local, las firmas internacionales sostienen la base de su rentabilidad en las actividades de exploración y producción de crudo, utilizando la refinación como un componente complementario dentro de su estructura de negocio.

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