– . Representantes de la Federación, minimizan de insulto a nuestra Aduana
– . Carriles de carga en Puente III una melee cuando se tiene personal nuevo
– . Sigue el toma y doca México EU; que al Mencho no lo dejaron llegar vivo
Claroscuro. – “La mentira dura, mientras la verdad aparece”; reza un refrán popular: Es entonces, que esto sea sólo un asomo más al “fuego cruzado” que prevalece entre los hechos que han situado a México en el banquillo, hasta causar un desequilibrio en la política diplomática con Estados Unidos. Dos aspectos en esto son reales e indiscutibles por consecuencia: Nuestro gobierno finalmente colmó el encubierto que se tiene de los carteles de la droga, en tanto el vecino luce con descaro el pisoteo de trancas.
Claro que no. – Nadie pasa desapercibida la contundencia con que reacciona Washington a cada respuesta en parapeto que difunde la 4T, en tanto el enredo crece y surgen versiones, como es la más reciente de líder criminal Nemesio Oseguera Cervantes “El Mencho”, muerto al ofrecer resistencia durante su captura en un mega operativo en Tapalpa, Jalisco. Entre lo más reciente que trasciende es que, tras ser sometido fue ejecutado a bordo de un helicóptero. Así, éste ya no hablaría en EU.
Aclarando. – El reclamo que arrastra la Aduana de Nuevo Laredo parte de un ignominioso hecho; tiene más de 26 años no sólo con un gran número de mismos problemas de operación, sino los acumulados. La deficiente situación que guarda este importante punto fiscal, aparece convertida en un tabú pues nadie quiere hablar, señalar, pedir o demandar a las autoridades correspondientes el cumplimiento de las necesidades prometidas. La punta de lanza bien sería desde la política, pero no, ahí todo es omisión.
Clarín. – Sí que es vergonzante el desconocimiento que se tienen de la verdadera operatividad de la Aduana NLD. Fernando Rodríguez Garza, cuando presidente del Consejo de Instituciones logró que SCT le enviará al jefe de mantenimiento, Alejandro Fernández, para ver necesidades de la Carretera Nacional, las que jamás atendió, por cierto. Sorprendió cuando preguntó que si por ahí pasaban dos mil tráileres. Se le corrigió; ¡son 14 mil diarios! “Es un mundo de tráileres”, espetó.
Claro que sí. – Otra más de la subestimación en que se tiene a la Aduana de Nuevo Laredo es que periódicamente cambian al personal de la Guardia Nacional y Sedena en las plataformas del Puente III. Torpes hasta la hilaridad al observarlos en sus primeras maniobras, casi cantinflescas, para el “ordenamiento” de los camiones de carga en los distintos carriles. Su desconocimiento es total. Pareciera increíble esto, pero basta platicar con algún operador de tractocamión para conocer una aventura de estas.
Clarificando. – Con el respeto que nos merecen cada uno los elementos de la Guardia Nacional y la Sedena que son enviados al Puente III, sorprende su total desconocimiento de cada una de las operaciones que se realizan al interior del inmueble del Puente III para alcanzar la deasaduanización de la mercancía de comercio internacional. Por supuesto que no es culpa de ellos; la responsabilidad es de la Agencia Nacional de Aduanas de México (ANAM) al no capacitarlos, al menos lo suficiente.
Claridades. – A razón de tanta improvisación y del efecto “brincolín” que distingue al Comité Municipal del PRI, se dice que su presidenta Letty Barrera pareciera decidida a convertirlo en una filial de Morena. Castigado el tricolor local en el desdén ciudadano, el partido recién festejó el Día del Niño y apenas fueron algunos 50 niños. Ahora con motivo de la celebración del Día de las Madres, ya hasta una “quiniela” surgió entre la directiva sobre la cantidad mínima de asistentes que podrían acudir.
Sabía usted que. – El abandono y la socarronería en que tiene el Gobierno Federal al Puente III en sus 26 años de vida, es un insulto al significado de la obra, pues olvida que su recaudación ha generado poco más de 200 mil millones de pesos y representa poco más del 50 por ciento del total que obtiene el Gobierno Federal de las restantes 20 aduanas distribuidas en todo el país. Insolente y el desquiciante el retardo que padece el flujo de carga de hasta siete horas para cruzar al lado americano.

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