En el PAN ya entendieron que políticamente están en terapia intensiva… y ahora cualquier escándalo lo quieren convertir en respirador artificial.
Por eso no sorprendió que la comparecencia de la gobernadora de Chihuahua, María Eugenia Campos Galván, ante la FGR terminara convertida en un auténtico show azul, con porras, discursos, cámaras, abrazos y hasta promesas de martirio político.
Más que defensa jurídica, aquello parecía un mitin desesperado de un partido que anda buscando cómo resucitar de entre los muertos.
Porque seamos claros: el PAN hoy no trae estructura, no trae narrativa y mucho menos trae liderazgo nacional.
Lo que trae es puro sobreviviente político tratando de mantenerse vigente.
Y ahí aparecieron Ricardo Anaya, Jorge Romero, Döring, Gil Zuarth y toda la vieja guardia panista, intentando vender la idea de que a Maru Campos la quieren “fabricar” desde el poder federal.
Pero el problema para el PAN es que ya muy poca gente les compra el papel de víctimas.
La escena dejó más aroma a desesperación política que a defensa institucional.
Y mientras los panistas gritaban que “nadie le tocará ni un pelo” a Maru, lo que realmente estaban haciendo era aprovechar el reflector mediático para recordarle al país que todavía existen.
Porque el PAN, nos guste o no, ya parece velorio político.
Y no sólo en Tamaulipas… también a nivel nacional.
En Tamaulipas el panismo sigue fracturado, golpeado y sin rumbo desde la salida del cabecismo del poder.
Traen pleitos internos, grupos enfrentados y figuras recicladas que ya no levantan ni en encuesta de WhatsApp.
Y a nivel nacional el panorama tampoco pinta mejor.
Morena podrá traer pleitos internos y fuego amigo, pero el PAN ni siquiera logra consolidarse como oposición competitiva.
Anda brincando de escándalo en escándalo buscando oxígeno mediático.
Por eso el caso Maru les cayó como anillo al dedo.
Necesitaban ruido.
Necesitaban cámaras.
Necesitaban un nuevo discurso de persecución.
Y lo aprovecharon hasta convertir una diligencia ministerial en espectáculo político.
El detalle es que el electorado ya aprendió a distinguir cuándo hay defensa legítima… y cuándo simplemente andan montando teatro para tratar de revivir un partido que políticamente ya huele a sala de velación.
Porque una cosa es resistir políticamente… y otra muy distinta querer resucitar con puro escándalo.
POR OTRA PARTE…, La Universidad Autónoma de Tamaulipas sigue abriendo puertas al futuro. Bajo el liderazgo del rector Dámaso Anaya Alvarado, la UAT fortalece su presencia nacional e internacional con la participación de 354 estudiantes en el Programa Delfín 2026, una de las plataformas más importantes para la formación científica y la movilidad académica.
La cifra confirma el crecimiento de una universidad que apuesta por la investigación, la innovación y la preparación de jóvenes capaces de competir en cualquier escenario. Gracias al respaldo institucional, estudiantes tamaulipecos realizarán estancias académicas en universidades y centros de investigación dentro y fuera del país, adquiriendo conocimientos y experiencias que posteriormente pondrán al servicio de Tamaulipas.
Además, la UAT también recibirá a más de cien estudiantes visitantes, consolidándose como un referente de colaboración académica y generación de conocimiento.
Con acciones como esta, la administración rectoral de Dámaso Anaya demuestra que la educación superior no solo forma profesionistas, sino también investigadores, innovadores y líderes que contribuirán al desarrollo de la entidad y del país.

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