sábado 30 mayo , 2026 4:07 AM
No Result
View All Result
La Verdad de Tamaulipas
  • Portada
  • Opinión
  • Local
  • Tamaulipas
  • Nacional
  • Mundo
  • Seguridad
  • Deportes
  • Espectáculos
  • Entretenimiento
  • Portada
  • Opinión
  • Local
  • Tamaulipas
  • Nacional
  • Mundo
  • Seguridad
  • Deportes
  • Espectáculos
  • Entretenimiento
No Result
View All Result
La Verdad
No Result
View All Result

Maestros… también aprenden

Por: Mario Vargas Suárez
mayo 30, 2026
in Opinion
Descrédito
Escuchar nota
0:00
Tu navegador no soporta la síntesis de voz.

 

El siguiente texto es tomado de la red de autor anónimo. No por ello deja de ser un aprendizaje para aquellos citadinos, aquellos ciudadanos que radican en una urbe, por muy pequeña que sea y desconocen la vida de un maestro… No de un maestro de colonia, más bien de un profesor rural.

“…me sorprendió muchísimo ver que mucha gente no tiene idea de cómo es en realidad la vida de los docentes en las áreas rurales del país, muchos viven dentro de la misma aula donde dan clases.

En algunas comunidades existe lo que llaman ‘La casa del Maestro’, que regularmente es un cuarto en un solo ambiente donde está la cama, dos o tres sillas, una mesa, la estufa o fogón y el sanitario está afuera, a veces con letrina, otras a ‘campo abierto’. A veces los padres de familia prácticamente adoptan al profe y terminan viviendo con esa familia de lugareños.

Cuando esto sucede es porque las escuelas donde trabajamos están sumamente lejos de una zona urbana y no se diga del lugar de donde somos oriundos, además que viajar constantemente a casa resulta muy costoso. Por ello decidimos quedarnos en la misma comunidad donde nos tocó trabajar.

El maestro que llega de la ciudad desconoce las ‘comodidades’ de la comunidad donde está la escuela y menos que carece de los servicios básicos, por lo que hay que adaptarse a lo que encontremos, tratando siempre de hacer lo mejor durante la estancia en ese lugar.

En el México del primer cuarto de siglo XXI todavía hay incontables lugares en la geografía nacional que carecen de señales de audio, televisión y no digas internet. También hay comunidades donde la luz eléctrica o no existe o presenta fallas frecuentes. Además, se dificulta conseguir hasta agua potable, comida o un medio de transporte con motor. Todo esto y más, puede convertirse en un reto.

Sin embargo, si amas tu profesión aprendes a encontrarle valor a las cosas más simples. Asimilas nuevas formas de vivir. A socializar más con la gente y entender otra realidad que muchas veces desde la ciudad se desconoce por completo, sobre todo la calidad humana.

La gente de las rancherías es empática y solidaria. Constantemente están al pendiente del profesor, sobre todo cuando ven en ti el cariño, el respeto hacia los demás, por lo que, si necesitas tortillas, si ya comiste o si te hace falta algo, sin dilación ellos te asisten.

En algunas comunidades las casas de los estudiantes están literalmente muy cerca de la escuela, aunque también hay niños que vienen desde lugares sumamente lejanos para poder estudiar. Algunos caminan muchísimo y llegan cansados, pero, aun así, con ganas de aprender con una sonrisa.

Las palabras de cariño, el respeto y las muestras solidarias finalmente terminan marcando a los maestros rurales. Porque más allá de enseñar matemáticas, español o ciencias, también aprendes lecciones de humildad, empatía y resistencia.

Muchas veces la gente piensa que ser maestro rural solamente es ir a dar clases de martes a jueves, pero cuando te sientes comprometido, te entregas de tiempo completo y la gente lo ve, valora hasta la distancia de tu hogar, el sacrificio de las extensas caminatas, la soledad de la noche, la adaptación al medio y el cariño de todos los miembros de la comunidad.

Los maestros rurales pasamos semanas o meses lejos de la familia y aprendemos una nueva forma de convertir un salón o un pequeño cuarto en nuestro hogar temporal.

He conocido compañeros del gis que bajan a la pagaduría hasta después de tres meses y cobran las seis quincenas juntas, o más que dejaron juntar, porque ‘me entretengo en mi comunidad’ dicen sin empacho.

Jure usted que ni las autoridades educativas del estado y del país conocen todo lo que vivimos los maestros rurales, especialmente en zonas muy castigadas por la misma naturaleza y no diga de las olvidados de las promesas electorales.

Las presentes líneas no se escriben para victimizar a nadie, ni para valorar el profesionalismo de los profesores rurales, el objetivo es muy simple, como el título, ‘Los Maestros también aprendemos’.

Ser maestro rural no solo te enseña a educar; también te enseña a valorar lo simple, a ser más humano y a entender que, muchas veces, las personas que menos tienen son las que más comparten.”

Comparte esto:

  • Comparte en Facebook (Se abre en una ventana nueva) Facebook
  • Share on X (Se abre en una ventana nueva) X
  • Imprimir (Se abre en una ventana nueva) Imprimir
  • Share on WhatsApp (Se abre en una ventana nueva) WhatsApp

Discussion about this post

  • Anunciate
  • Contacto
Info [email protected]

© 2018 - 2026 La Verdad de Tamaulipas Diseñado por El 21 Publicidad

No Result
View All Result
  • Portada
  • Opinión
  • Local
  • Tamaulipas
  • Nacional
  • Mundo
  • Seguridad
  • Deportes
  • Espectáculos
  • Entretenimiento

© 2018 - 2026 La Verdad de Tamaulipas Diseñado por El 21 Publicidad

Welcome Back!

Login to your account below

Forgotten Password?

Create New Account!

Fill the forms below to register

All fields are required. Log In

Retrieve your password

Please enter your username or email address to reset your password.

Log In

Add New Playlist