Ciudad de México (15 de mayo de 2026).- Juan Carlos Carpio fue designado como el nuevo director general de Petróleos Mexicanos (Pemex). El anuncio, realizado por la Presidenta desde Palacio Nacional, formaliza el ascenso de quien hasta ayer operaba como titular de Finanzas de la institución, marcando el fin de la gestión de Víctor Rodríguez Padilla.
Carpio, una figura cercana a la Secretaría de Energía encabezada por Luz Elena González, cuenta con una trayectoria centrada en la gestión de pasivos, habiendo colaborado previamente en el gobierno de la Ciudad de México. Su perfil técnico ha sido clave en las recientes negociaciones para mitigar la deuda financiera de la paraestatal y los compromisos pendientes con proveedores, los cuales se estiman en 375 mil millones de pesos.
Un perfil enfocado en la reestructuración financiera
La mandataria federal subrayó la capacidad de Carpio para manejar temas de deuda compleja y resaltó su conocimiento de los proyectos actuales tras año y medio de labor interna en la petrolera. Por su parte, el nuevo director reafirmó su compromiso con la viabilidad de la empresa:
“Le garantizo que nuestras actividades estarán enfocadas 100 por ciento a fortalecer a la empresa y a la consolidación de la soberanía energética del país”.
Este relevo ocurre en un contexto de tensiones internas y desafíos operativos. Rodríguez Padilla deja el cargo tras un año y siete meses, periodo marcado por dificultades en los niveles de producción, el incremento del robo de combustible y la gestión de incidentes ambientales en el Golfo de México. Aunque se argumentó que su salida responde al cumplimiento de un ciclo pactado para retornar a la academia, se ha confirmado que asumirá la dirección del Instituto de Electricidad y Energías Limpias.
El control operativo y los desafíos inmediatos
Bajo la nueva estructura, se prevé que el equipo técnico saliente permanezca para dar continuidad a las operaciones. No obstante, analistas del sector sugieren que este cambio consolida la visión de la Secretaría de Energía sobre el manejo de la paraestatal, especialmente tras la reciente evaluación de S&P Global Ratings, que ajustó la perspectiva crediticia de la petrolera de estable a negativa.
La gestión de Carpio deberá priorizar la atención a la crisis de impagos y la estabilización de los indicadores financieros, trabajando en coordinación directa con la Secretaría de Hacienda y Crédito Público para asegurar la solvencia de la empresa más importante del Estado mexicano.

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