El Gusano Barrenador del Ganado sigue avanzando por Tamaulipas y Nuevo León hacia Texas, pues ya está presente en 28 municipios tamaulipecos con 156 casos activos y quince neoloneses con 48 casos activos.
De acuerdo al reporte de este 19 de mayo de la Secretaría de Agricultura Federal a través del Servicio Nacional de Sanidad, Inocuidad y Calidad Agroalimentaria, en el caso de Tamaulipas subió ya hasta Burgos donde hay 6 casos en tanto que, en Nuevo León, Lineres presenta 17 casos.
En Tamaulipas se presentó el primer foco el 25 de diciembre del 2025 en el municipio de Llera y luego se extendió principalmente en la región sur del estado en las colindancias con San Luis Potosí y Veracruz.
Sigue presente en esta zona, pero en menor proporción y los nuevos casos están vigentes ahora en la región central, ganando terreno hacia el norte.
Tamaulipas, desde el primer caso en diciembre del 2025 a la fecha ha registrado 524 casos, de los cuales se han desactivado 368, pero siguen activos, como se citó líneas arriba 156 casos.
La distribución de los casos activos en Tamaulipas es la siguiente: Hidalgo tiene 15, Victoria 13, Llera 12, Güémez 11, Casas 10, Jaumave 10, Ocampo 10, Mante 9, Mainero 8, Xicoténcatl 7, Burgos 6, Gómez Farías 6, Bustamante 5, San Nicolás 4, Soto la Marina 4, Antiguo Morelos 3, González 3, Miquihuana 3, Palmillas 3, Tula 3, Aldama 2, Altamira 2, Tampico 2, Abasolo 1, Madero 1, Nuevo Morelos 1, San Carlos 1 y Villagrán 1.
Mientras que en Nuevo León se encuentra en los siguientes municipios: Linares 17, Aramberri 8, Iturbide 4, Montemorelos 4, Santiago 3, Doctor Arroyo 2, General Zaragoza 2, Allende 1, Cadereyta 1, Geneal Terán 1, Hualahuises 1, Juárez 1, Sabinas Hidalgo 1 y San Pedro Garza García 1.
Se trata de una enfermedad parasitaria provocada por la larva de la mosca Cochliomyia Hominivorax, que es propia de zonas tropicales y subtropicales, misma que pone sus huevecillos fértiles en heridas desde muy pequeñas a medianas o grandes donde hay sangre.
Esto en animales de sangre caliente como bovinos, porcinos, equinos, ovinos, caprinos, aves, perros, gatos, animales salvajes e incluso el hombre.
Uno de los puntos de mayor infestación son los ombligos de los becerros recién nacidos, las heridas en vulva en el momento del parto, así como heridas en cualquier parte del cuerpo con alambres de púas, ramas o heridas de mordedura de murciélago e incluso de garrapatas.
En la prevención en fundamental atender con oportunidad las heridas con cicatrizante ya que sin heridas no hay gusaneras.
El ciclo de vida de la reproducción de la mosca es de poco más de 21 días, según las condiciones medioambientales.
Una vez en las heridas los huevecillos avanzan a fase larvaria uno, dos y tres desarrollándose al alimentarse de tejido vivo del animal, por lo que provoca malestar general, pérdida de apetito y producción de leche o ganancia de peso, así como infecciones secundarias que puedan compilarse si no se tratan.
El gusano sale del cuerpo del animal y pasa al estado de pupa para completar el ciclo enterrándose en tierra y luego sale para que emerja la mosca, que luego sigue reproduciéndose si encuentra heridas de animales de sangre caliente.
Una forma adicional de prevenir es aplicando inyecciones de desparasitante sistémico que interrumpirá el ciclo de la mosca en animales tratados en caso de infestaciones.
Las gusaneras deben reportarse de inmediato a las autoridades sanitarias estatales o federales, así como a las Uniones Ganaderas o los Ayuntamientos, para que se inicie el proceso de identificación y confirmación, a fin de aplicar los protocolos de control en el punto de infestación detectado y que comprende un “barrido sanitario” del predio y zonas aledañas, sin entrar en cuarentena los ranchos o unidades de producción.
Hay medidas complementarias como vigilancia en la movilización del ganado para evitar llevar animales con gusaneras a otros predios, con heridas sin cicatrizantes, o bien sin aplicación de desparasitantes inyectados que protegen a los animales hasta por tres meses.
Asimismo, las autoridades sanitarias tienen un sistema de trampeo para detectar el avance de la mosca e ir llevando capacitación y reforzando la distribución de cicatrizantes y desparasitantes.
También, con el respaldo del Departamento de Agricultura de Estados Unidos a través de SENASICA y SADER Federal, se realizan acciones de control biológico a través de liberación de moscos estériles en las zonas con presencia de la mosca para frenar la fertilización de huevecillos de la mosca y su reproducción en las heridas de los animales.
La mosca se trae de una planta de producción en Panamá, pero ha sido insuficiente hasta el momento, ya que se trata de un complemente relevante para frenar el avance de la mosca en zonas de difícil acceso y en las áreas de hábitat de animales salvajes.
A finales de junio se espera que aumente la liberación de moscas por la entrada en operación de una nueva planta en Chiapas, México, que permitirá duplicar la producción de moscos estériles y fortalecer el control biológico, sumado al amplio trabajo de prevención, control y erradicación que se hace en ranchos, unidades de producción por cerca de 150 veterinarios y técnicos sanitarios y en clínicas veterinarias en el caso de las mascotas.
Por la presencia del gusano barrenador del ganado en México, Estados Unidos cerró su frontera a la importación de ganado mexicano, lo que ha generado pérdidas millonarias a la ganadería del norte del país, entre ellos los estados norteños de Tamaulipas, Nuevo León, Coahuila, Chihuahua, Sonora y Durango, que año con año enviaban más de un millón 350 mil becerros al vecino país con precios más atractivos entre un 30 y 35 por ciento arriba del mercado nacional.

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