Una fractura o fisura dental representa un riesgo para la salud oral que trasciende la preocupación estética. Estas lesiones funcionan como una vía de entrada para bacterias, lo que incrementa la probabilidad de desarrollar infecciones e inflamaciones en el nervio dental. Ante un impacto o el hallazgo de una grieta, la rapidez en la atención odontológica determina la viabilidad de la pieza afectada.
Causas principales de las lesiones dentales
Un diente puede fracturarse por impactos directos, exceso de carga o debilidad estructural previa. Según Antonio Longo, odontólogo de Sanitas Dental, las causas más frecuentes incluyen:
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Traumatismos: Caídas o impactos durante la práctica deportiva.
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Hábitos nocivos: Masticar hielo, alimentos excesivamente duros u objetos.
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Patologías previas: Caries profundas o empastes antiguos que debilitan la estructura.
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Bruxismo: La presión continua al rechinar los dientes genera microfisuras que derivan en roturas.
Tipos de fracturas y niveles de gravedad
El tratamiento varía según la profundidad de la lesión. Los especialistas distinguen tres categorías principales:
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Fisuras superficiales: Afectan solo al esmalte. Pueden causar sensibilidad leve al frío o al masticar.
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Fractura de corona: Se desprende una parte visible del diente. Si alcanza la dentina o la pulpa (nervio), el dolor se intensifica.
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Fractura radicular: La lesión afecta la raíz de forma vertical. En estos casos, la pérdida de la pieza suele ser inevitable.
Protocolo de urgencia: Cómo conservar un fragmento roto
Si se desprende una parte del diente, es posible utilizar el mismo fragmento para la reconstrucción si se siguen estos pasos:
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Recuperación: Recoger el fragmento sin manipular la parte interna.
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Limpieza: Enjuagar suavemente con agua o suero fisiológico.
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Conservación: Guardar la pieza en un recipiente con leche, suero fisiológico o saliva del propio paciente.
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Inmediatez: Acudir al dentista lo antes posible; el tiempo transcurrido es crítico para el éxito de la reparación.
Tratamientos para salvar la pieza dental
El odontólogo determinará el procedimiento tras evaluar la profundidad del daño:
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Reconstrucción con resina: Para daños menores, permite recuperar la forma original de manera rápida.
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Coronas o carillas: Se utilizan cuando la fractura es extensa y requiere reforzar la estructura dental.
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Endodoncia: Necesaria si el daño alcanza la pulpa dental para eliminar el tejido afectado antes de reconstruir.
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Implante dental: Es la solución final cuando existe una fractura vertical de la raíz que requiere la extracción total.
Prevención y cuidados post-tratamiento
Tras una reparación, es fundamental evitar alimentos duros durante los primeros días y mantener una higiene rigurosa con cepillado, hilo dental y colutorio.
Para prevenir futuras lesiones, se recomienda el uso de protectores bucales a medida en deportes de contacto y férulas de descarga en pacientes con bruxismo. Evitar el uso de la dentadura como herramienta para abrir envases o cortar objetos reduce significativamente el riesgo de traumatismos.

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