El cineasta mexicano Guillermo del Toro regresó al Festival de Cine de Cannes para conmemorar las dos décadas de El Laberinto del Fauno, proyectada en una versión restaurada en 4K dentro de la sección Cannes Classics. Durante el evento, el director aprovechó para lanzar una crítica directa contra el uso de la inteligencia artificial en la industria, sentenciando que “el arte no puede hacerse con una app”.
La obra, que en su estreno original en 2006 recibió una histórica ovación de 22 minutos, es actualmente considerada una pieza fundamental de la fantasía contemporánea. No obstante, Del Toro recordó que la producción enfrentó múltiples obstáculos financieros y logísticos antes de consolidarse como un éxito internacional.
Los desafíos de una producción “contra la corriente”
A pesar del prestigio actual del filme, el realizador describió el rodaje como una de las experiencias más difíciles de su carrera profesional. Según sus declaraciones, la cinta enfrentó una preproducción compleja donde el financiamiento fue escaso y la industria mostraba escepticismo ante una fantasía oscura hablada en español.
“Fue la segunda peor experiencia cinematográfica de mi vida; la primera fue Mimic. Hacer esta película fue ir contra la corriente en todo momento”, afirmó el director ante la audiencia.
Crítica a la inteligencia artificial y defensa del oficio
El regreso del cineasta a la Costa Azul funcionó como una plataforma de defensa para el cine artesanal. Del Toro fue enfático al rechazar el reemplazo del trabajo creativo por herramientas digitales automatizadas, cerrando su intervención con un rechazo explícito al uso de la IA en procesos artísticos.
A sus 61 años, el ganador del Oscar reafirmó su posición como una de las voces con mayor autoridad en el cine global. La historia de Ofelia, que explora la posguerra española a través de la fantasía, permanece como el punto más alto de su filmografía y un referente de la narrativa cinematográfica del siglo XXI.

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