A partir del 1 de julio de 2026, la Ciudad de México implementará una nueva fase en la regulación de la movilidad eléctrica personal. Los conductores de scooters, bicicletas eléctricas y bicimotos que excedan los 25 kilómetros por hora deberán portar placas, tarjeta de circulación y licencia vigente para transitar de manera legal por la capital.
La medida, impulsada por las autoridades capitalinas, responde al crecimiento exponencial del sector, el cual registró un aumento del 1,900% en puntos de venta entre 2020 y 2024. Actualmente, se estima que circulan 200,000 unidades en la ciudad, un padrón que hasta ahora carecía de un registro formal y dimensiones precisas.
Segmentación y requisitos para usuarios
La disposición oficial clasifica los vehículos motorizados personales en dos categorías principales según sus capacidades técnicas:
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Alta potencia: Scooters de gama alta y modelos con velocidades superiores a los 25 km/h. Requieren trámite completo de emplacamiento y licencia.
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Baja potencia: Unidades que no rebasen el límite de 25 km/h. Estarán exentas de placas, pero deberán portar un distintivo u holograma oficial.
Costos y multas por incumplimiento
El Gobierno de la Ciudad de México estableció las siguientes tarifas para la regularización de estos vehículos:
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Emplacamiento: 709 pesos.
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Licencia tipo A1: 572 pesos.
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Licencia tipo A2: 1,142 pesos.
Las sanciones económicas para quienes ignoren los requisitos oscilarán entre los 1,175 y 2,350 pesos. No obstante, los propietarios actuales contarán con un periodo de gracia para regularizar sus unidades que concluye el 20 de noviembre de 2026.
Impacto en el mercado y seguridad vial
Esta normativa transformará la operación de los comercios especializados. Los modelos que antes se comercializaban como alternativas libres de burocracia ahora requerirán trámites desde el punto de venta. Por el contrario, el sector asegurador proyecta un beneficio directo al contar con un padrón de usuarios plenamente identificados para el diseño de nuevas pólizas.
En última instancia, la regulación busca mejorar la seguridad vial y la convivencia en el espacio público. Al distinguir entre bicicletas de pedaleo asistido y vehículos que, por peso y velocidad, operan de forma similar a una motocicleta, la capital pretende proteger la integridad de peatones, ciclistas y los propios conductores de micromovilidad.

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