Cuba recibió un cargamento de 15.000 toneladas de arroz procedente de China para mitigar la escasez alimentaria derivada de la crisis económica en la isla. El envío, que arribó al puerto de La Habana a bordo del buque Sunny Hong, forma parte de un paquete de asistencia humanitaria de emergencia de 60.000 toneladas del cereal comprometido por el Gobierno de Pekín.
La ministra cubana de Comercio Interior, Betsy Díaz, informó que el insumo se distribuirá a nivel nacional para abastecer a 9.6 millones de ciudadanos, además de priorizar a las instituciones de los sectores de educación y salud. Esta entrega complementa el cargamento de 15.600 toneladas que el país asiático suministró al territorio caribeño el pasado mes de marzo.
Financiamiento internacional y situación económica interna
El plan de asistencia alimentaria fue autorizado por el presidente chino, Xi Jinping, como parte de un programa que incluye un fondo de apoyo financiero de 80 millones de dólares. Asimismo, esta partida se suma a una donación previa de 100 millones de dólares otorgada por Pekín a la administración de La Habana.
El respaldo económico ocurre en un escenario donde la economía de Cuba registra una contracción del 15% en los últimos cinco años, según los indicadores oficiales. El país enfrenta desabastecimiento crónico de productos básicos, insumos médicos y combustibles, factores agravados por apagones masivos recurrentes y una alta inflación en los precios de consumo.
Tensiones diplomáticas y bloqueos energéticos
El Gobierno chino ratificó su política de cooperación bilateral y manifestó su rechazo a las presiones internacionales ejercidas sobre la isla. Pekín criticó explícitamente las medidas de Washington, las cuales contemplan restricciones al suministro de petróleo hacia La Habana y sanciones financieras dirigidas a sectores estratégicos de la producción cubana.
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Acusaciones bilaterales: El Gobierno de Estados Unidos advirtió que no permitirá el establecimiento de centros de inteligencia o infraestructura militar de países adversarios en el Caribe, en alusión a presuntas bases operadas por Pekín en la isla.
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Postura de Pekín: Las autoridades chinas calificaron los señalamientos de la Casa Blanca como falsedades destinadas a legitimar las sanciones económicas vigentes contra Cuba.
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Declaración de La Habana: El Ejecutivo cubano catalogó las advertencias estadounidenses como argumentos infundados que buscan justificar una eventual intervención militar en el territorio nacional.

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