Ciudad de México (13 de mayo de 2026).- La disparidad en las políticas agroalimentarias entre México y Estados Unidos se agudiza ante la crisis global de insumos. Mientras el Gobierno estadounidense implementa millonarias inversiones para relocalizar la producción de fertilizantes y subsidiar directamente a sus agricultores, el sector agropecuario mexicano enfrenta un panorama de desprotección que compromete la rentabilidad y la seguridad alimentaria.
Impacto del costo de insumos y dependencia externa
El mercado de fertilizantes atraviesa una volatilidad extrema. El precio internacional de la urea alcanzó los 785 dólares por tonelada, lo que representa un incremento del 62.2% entre finales de febrero y mayo de 2026. No obstante, en el mercado mexicano la situación es más severa; la tonelada importada se cotiza hasta en mil dólares, registrando un alza del 81.8% respecto a los niveles previos al cierre del Estrecho de Ormuz.
Rogelio García Moreno, vicepresidente agrícola del Consejo Nacional Agropecuario (CNA), señala que más del 70% de la demanda interna de estos químicos depende de proveedores extranjeros, dejando al productor local vulnerable ante choques externos.
“Somos súper dependientes de la importación de los fertilizantes porque no tenemos casi producción nacional. Lo lamento por mis compañeros agricultores del ciclo de primavera a verano, que enfrentarán estos costos”.
Contraste en las políticas de subsidio
La administración de Donald Trump asignó 12,000 millones de dólares en apoyos directos en febrero pasado, con una proyección de 15,000 millones adicionales para mitigar los costos de agroquímicos. En contraparte, Juan Carlos Anaya, director del Grupo Consultor de Mercados Agrícolas (GCMA), explica que el actual Gobierno de México, encabezado por Claudia Sheinbaum, ha mantenido un enfoque asistencialista enfocado en pequeños productores.
Esta exclusión de las grandes unidades agrícolas dificulta la meta de alcanzar un 70% de autosuficiencia en cultivos estratégicos como maíz y trigo. Al no contar con mecanismos de agricultura por contrato o esquemas de ingreso objetivo, el grano estadounidense sigue entrando masivamente al país bajo el amparo del T-MEC, consolidando la dependencia hacia el vecino del norte.
Urgencia de una política de mercado
Durante el panel “Comité de AgroEducación #39”, los especialistas coincidieron en que la solución no radica en restricciones comerciales, sino en una política pública que garantice la rentabilidad mínima frente a los costos de producción.
“No hemos logrado convencer a este Gobierno de que vuelva una política que ordene el mercado: la agricultura por contrato e ingreso objetivo”.
Los expertos proponen establecer una red de protección que no distinga el tamaño del productor y que se active ante contingencias de mercado, evitando que el campo mexicano continúe en un declive frente a la robusta estructura de subsidios de su principal socio comercial.

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