Ciudad de México (20 de mayo de 2026).- El sistema de control interno de Petróleos Mexicanos (Pemex) operó con deficiencias estructurales que distorsionaron la realidad de sus estados financieros ante los reguladores bursátiles. La propia empresa del Estado admitió que sus mecanismos de supervisión sobre la información financiera carecían de efectividad al cierre del ejercicio del año anterior, una situación atribuida directamente al procesamiento manual de datos contables.
Esta vulnerabilidad técnica provocó discrepancias severas entre los informes preliminares no dictaminados y los balances finales auditados por firmas externas, traduciéndose en la subestimación sistemática de números rojos y la sobrevaloración de rendimientos económicos.
Desfases millonarios en utilidades y pérdidas
El análisis de las carpetas de contabilidad revela que las distorsiones impactaron indicadores clave como los ingresos, los costos de operación y los costos de ventas. La brecha más pronunciada ocurrió durante el ejercicio de 2023, periodo en el que la petrolera notificó formalmente a la Bolsa Mexicana de Valores (BMV) una utilidad neta de 110 mil millones de pesos; no obstante, la posterior auditoría financiera fijó el beneficio real en apenas 8 mil 151 millones de pesos, una cifra diez veces menor a la declarada en primera instancia.
La tendencia se replicó en los balances de pérdidas de los periodos subsecuentes:
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Ejercicio 2024: El reporte inicial de la compañía estimó pérdidas por 620 mil 600 millones de pesos, pero el dictamen final auditado elevó el saldo negativo a 780 mil 600 millones de pesos, reflejando un descubierto adicional de 160 mil millones de pesos.
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Ejercicio 2025: Pemex reportó preliminarmente un balance negativo de 45 mil millones de pesos ante el mercado de valores, mientras que la firma auditora encargada de la revisión fijó el quebranto real en 81.7 mil millones de pesos.
Estas discrepancias contables abarcaron los periodos de las gestiones de Octavio Romero Oropeza (2018, 2020, 2021 y 2024), bajo la administración del expresidente Andrés Manuel López Obrador, así como el año 2025, ya con Víctor Rodríguez Padilla en la dirección general de la entidad paraestatal.
Diagnóstico interno y riesgos operativos
A través de su reporte corporativo, Pemex fijó su postura respecto al estatus de sus plataformas de fiscalización y las posibilidades de corrección en el mediano plazo:
“Due to the material weakness identified, Pemex concluded that its internal control over financial reporting was not effective as of December 31, 2025.
“Although several measures are being developed to remedy the material weakness, it is not possible to ensure that they will be successfully implemented, or that other weaknesses will not arise in the future”
Especialistas del sector energético advirtieron sobre el impacto de estas deficiencias en materia de gobernanza corporativa. Gonzalo Monroy precisó que la gravedad del escenario radica en que las plataformas contables de la institución quedan vulnerables a intervenciones arbitrarias en niveles operativos:
“En términos de gobernanza, la parte contable interna está fallando, sobre todo en el registro de costos de ventas, donde están metiendo mano sin que nadie se dé cuenta”
Divergencia metodológica en mercados internacionales
Por su parte, el consultor Luis Miguel Labardini expuso que Pemex recurre a metodologías de registro diferenciadas cuando reporta de manera local en comparación con las directrices que le exigen los organismos de fiscalización en la Unión Americana, lo que impacta de forma directa la percepción de los inversionistas:
“Pareciera que los números siempre salen a favor de Pemex, y lo único que se me ocurre es que quizá lo hace para crear un efecto inicial que sea favorable en los mercados, pero finalmente las cifras auditadas se van a conocer, sobre todo porque se reporta a la Comisión de Valores de Estados Unidos (SEC)”

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