Estamos en la era de garantizar los derechos humanos de las personas.
Aunque varios de ellos ya están desde hace años en nuestra Carta Magna, o sea la Constitución General de la República, hay una “fiebre” por reafirmarlos.
El derecho humano a la educación.
El derecho humano a la salud.
El derecho humano a la vivienda digna.
El derecho humano al agua potable.
Etc. etc. etc.
Me referiré en esta ocasión al derecho humano al agua potable.
Se supone que está implícito n la Constitución Nacional y en la Estatal.
Y que son los Gobiernos Municipales y/o Estatales, los más cercanos a la comunidad, los encargados de garantizarlo.
Hay organismos públicos especiales para cumplir esa misión.
La Comisión Municipal de Agua Potable y Alcantarillado (COMAPA) en algunos puntos del estado llamadas Juntas Municipales de Agua y Drenaje.
En algunos municipios más pequeños es el Gobierno del Estado, a través organismos más sencillos, quien provee el servicio.
En el caso del Municipio de Victoria, se cuenta con la COMAPA.
Aunque tiene cierta autonomía, su autoridad máxima es el Consejo de Administración que preside el alcalde en turno, en este caso Eduardo Gattás Báez.
Hay siete consejeros más, los secretarios de Recursos Hidráulicos Raúl Quiroga Álvarez; de Desarrollo Urbano, Karl Becker Hernández; de Salud, Marcela Hernández Campos, por el gobierno del Estado; las Diputadas Locales Katalyna Méndez Cepeda y Blanca Anzaldúa Nájera por el Congreso Local; y dos representantes del Ayuntamiento, Mitzy Macías Garza de la Secretaría Técnica y Marco Antonio Cantú Mercado de la Secretaría de Servicios Públicos.
El Gerente General actual es el Contador Público Fernando García Fuentes, quien ya estaba en la estructura de la COMAPA y hace más de un año relevó al varias veces titular Ing. Eliseo García Leal, hijo del exalcalde victorense del final de la década de los setentas del siglo pasado, Profesor Raúl García García.
Todos ellos, además del amplísimo personal administrativo y operativo del organismo, tienen la delicada responsabilidad de velar por el correcto funcionamiento de la COMAPA y la prestación eficiente de los servicios de agua y drenaje.
Sin embargo, del dicho al hecho y al derecho humano constitucional, hay mucho trecho.
Los poco más de 120 mil usuarios de tipo doméstico, comercial e industrial, carecemos de un servicio continuo las 24 horas del día.
La ineficacia en la operación, mantenimiento y conservación de la primera línea del Acueducto “Guadalupe Victoria” que trae agua de la presa “Vicente Guerrero” no permite usarlo a toda su capacidad para traer mil metros por segundo. Su aporte es de entre el 70 y 80 por cinto de su capacidad.
Otra obra complementaria, el acuaférico, no está en operación. No se ha sectorizado la ciudad ni se han instalado la red de regulación y tanques elevados para su aprovechamiento.
La red de distribución de la ciudad es muy añeja y se encuentra deteriorada, misma que con el pésimo trabajo de operación derivado del constante cambio de personal operativo y despido de algunos elementos experimentados, se traduce en cientos de fugas de la red y pérdida de volúmenes que superan el 30 por ciento del agua que entra al sistema.
La deficiente ejecución de obras complementarias al sistema de “La Peñita” impiden el aprovechamiento íntegro del agua del agua de los manantiales en tiempos de lluvias.
La ausencia de acciones o campañas de cuidado del agua al interior de los hogares, donde se pierde cerca del 15 por ciento del líquido que se entrega, también tiene su impacto en el déficit general.
La falta de vigilancia eficaz para evitar las tomas clandestinas que son otra merma importante para la atención de la demanda del padrón oficial de usuarios.
La irregular medición del gasto por la falta de medidores en cada una de las tomas de los diferentes tipos de servicio. Si su medidor se averió o peor, se lo robaron, usted tiene que comprar el nuevo, llevarlo a calibrar a la COMAPA y esperar que se lo instalen. Hay miles de tomas sin medición real por esa causa.
Todas esas deficiencias o irregularidades y otras no comentadas en este espacio, inciden en el menor aporte de cada una de las fuentes de abastecimiento (Peñita, Pozos de Zona Norte, Pozos adicionales del sur de la ciudad y Primera Línea del Acueducto).
Así como en las pérdidas importantes en la operación de la red de distribución, por las condiciones de deterioro de muchos kilómetros de tubería y la falta de un mecanismo de regulación y control de presiones para una mejor circulación del vital líquido fin de que llegue a más zonas y por lo tanto a más hogares por más tiempo.
Es increíble que en pleno periodo de lluvias cuando están recargando los manantiales de La Peñita y el mejorando los acuíferos subterráneos y la presa Vicente Guerrero al 63 por ciento de su capacidad, el corazón de la capital tamaulipeca tenga servicio de las 5 a las 11 de la mañana, solamente seis horas.
Y que los tandeos se apliquen a la mayor parte de la ciudad, sea por entrega por tiempos cortos todos los días o bien solo algunos días de la semana.
Ante la ineficacia de la COMAPA, una parte importante de los usuarios han instalado tinacos de gran volumen e incluso cisternas en los fraccionamientos con sus respectivas bombas o presurizadoras, lo que genera acaparamiento y diluye los esfuerzos por la distribución a toda la ciudad.
Eso se traduce en una triste realidad.
Que la mayor parte de los usuarios de la COMAPA de Victoria recibe aire en lugar de agua por espacios que van de las 18, 12 o seis horas diarias.
Que no se cumple con el derecho humano al agua en especial con el centro de la ciudad y las colonias y fraccionamientos periféricos o de las partes altas de la urbe.
Que con cierta frecuencia en el año se hacen ajustes en las tarifas y que van más allá del indicador de inflación del Banco de México y la Secretaría de Hacienda. Y eso sí, tienen que cubrirse religiosamente, aunque reciba puro aire.
Que una vez que llega un recibo con consumos elevados que pudiesen tener origen en asuntos ajenos al usuario, se debe pagar lo facturado (salvo que haya un programa especial de descuentos en adeudos) y después de ello estar pendiente de que no se repita el golpe al bolsillo.
Que, si usted decide u olvida pagar el servicio de agua y drenaje por uno o dos meses, le aplicarán la válvula de servicio limitado y que si es reincidente en el no pago, terminará por cortar el suministro cerrando la llave de paso, colocando un tapón o llevándose parte del medidor.
Y que si usted quisiera dar de baja el servicio en una vivienda que está deshabitada, no será posible y tiene que seguir pagando el drenaje y tarifa mínima toda la vida e incluso más allá, por lo que en esos casos las cuentas se disparan a miles o cientos de miles de pesos, que abultan la cartera vencida de la institución.
Así que el derecho humano al agua potable en su vivienda es solo un mito en Ciudad Victoria.
Producto, claro está, de todas esas deficiencias en la administración, operación y distribución del Sistema de Agua Potable de la capital de Tamaulipas.
De tal forma que como comunidad debemos trabajar muy duro para que una vez que esté en operación la segunda línea del acueducto, que aparentemente vendrá a salvarnos del desabasto, tandeos y fugas, podamos corregir todos los factores que contribuyen al estado crítico actual de la COMAPA.
Uno más de los compromisos incumplidos en sus dos periodos de alcalde por parte de Eduardo Gattás Báez, quien en la primera campaña presumía de conocer al dedillo la problemática del sector y tener parte de las soluciones.
Labor, sin duda, para el Gobierno del Estado, que debe apurarse a actuar por conducto e Raúl Quiroga Álvarez, Karl Becker Hernández y Pedro Cepeda Anaya, titulares de Recursos Hidráulicos, Desarrollo Urbano y Obras Públicas, respectivamente.
Cd. Victoria, asiento de los tres Poderes del Estado, requiere de agua suficiente y e buena calidad para atender las necesidades actuales y del futuro inmediato, para su viabilidad y desarrollo económico en el mediano y largo plazo.
Sin agua potable, energía eléctrica y gas industrial suficientes, no habrá progreso en la zona.
Estaríamos condenados a ser una ciudad de burócratas de los tres niveles de Gobierno, sin expectativas de impulsar otros segmentos de la economía que diversifiquen y desarrollen a Victoria y la región central de la entidad.
El proyecto una Aduana Interior o “Puerto Seco”, aunque se llame así, puerto seco, requiere de agua, electricidad y gas natural, para su consolidación y crecimiento.
No más alcaldes ni funcionarios capitalinos “secos de la mente”.
Salvo su mejor opinión.
Si tiene coincidencias y agradó el comentario, comparta con interesados en la búsqueda de un mejor Victoria para esta y las nuevas generaciones.
Gracias y buena semana.
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