Una oportunidad que tiene el sector agropecuario de Tamaulipas para crecer en un contexto adverso para la agricultura por los raquíticos precios en el mercado de los granos y las asimetrías en subsidios con los países socios del Tratado de Libre Comercio del Norte de América, es la ganadería.
Y es que Tamaulipas es un estado con vocación ganadera por sus amplias praderas y agostaderos en sierras y valles tanto en las regiones norte, centro y sur, así como en el litoral e incluso en el altiplano.
Cierto que las zonas ganaderas con mayor potencial están en el sur y centro, en municipios como Aldama, Altamira, González, El Mante, Soto la Marina, Villa de Casas, Llera, Victoria, Güémez, Padilla, Jiménez, Abasolo, Hidalgo, Villagrán, Mainero, San Carlos, Méndez, Burgos, Cruillas y San Fernando entre otros.
Y en las tres zonas además de ganadería hay agricultura con siembras principalmente de sorgo y maíz, es decir granos o forrajes que pueden utilizarse para la continuidad en el ciclo de la carne.
Que Tamaulipas de ser un buen productor de becerros para exportación de un gran salto a estado engordador para sacrificar en rastros TIF acondicionados y equipados para cortes y empaques al vació y llegar al marcado nacional o mundial con carne de muy buena calidad.
Desde hace algunos años que esa idea ha pasado por las mesas de proyectos tanto de algunas Asociaciones Ganaderas Locales, la Unión Ganadera Regional de Tamaulipas, la Secretaría de Desarrollo Rural del Gobierno del Estado e incluso de la Facultad de Medicina, Veterinaria y Zootecnia de la Universidad Autónoma de Tamaulipas.
Hoy se dan algunas circunstancias especiales en México y en particular para Tamaulipas que obligan a replantear esa idea y apostar por ella.
Hay mucho trabajo en equipo de varias décadas en la Unión Ganadera Regional de Tamaulipas, que la convierten en una de las mejores del país y en semillero de liderazgos.
También se tiene una mejor ganadería de carne con casi cincuenta años de esfuerzos conjuntos de productores con autoridades estatales y federales con programas de mejoramiento genético, lo que permite que gran parte del ganado sea de muy buena calidad.
Recuerdo el énfasis e impulso que se dieron a esos programas en los gobiernos federales de Miguel de la Madrid Hurtado y Carlos Salinas de Gortari en coincidencia con los gobiernos estatales de Américo Villarreal Guerra y Manuel Cavazos Lerma.
Fueron un gran cimiento y se arraigaron de tal forma que los siguientes gobiernos los continuaron. Y aunque en los gobiernos federales morenos se restringieron, las administraciones estatales han continuado el respaldo como un estímulo para que siga produciéndose ganado de gran calidad en la entidad.
La ganadería tamaulipeca cuenta también con liderazgos sólidos que hacen buenas mancuernes con los gobiernos estatal y central, que han sabido plantear los problemas serios en materia de sanidad, así como en materia de infraestructura o de políticas públicas para afrontar crisis globales.
La presencia de Homero García de la Llata en la presidencia de la Confederación Nacional de Organizaciones Ganaderas con algunos tamaulipecos más en su equipo de trabajo ha permitido cuajar algunos programas emergentes como impulsar las engordas e infraestructura para matanza y procesamiento en cortes y ampliar las posibilidades de negocio.
Tras el cierre de la frontera por parte de Estados Unidos a las importaciones de becerros de México, principalmente de los estados fronterizos como Sonora, Chihuahua, Coahuila, Durango, Nuevo León y Tamaulipas, se gestionaron e impulsaron proyectos que están en marcha en otras regiones.
La sincronía que en Tamaulipas tiene la Unión Ganadera Regional de Tamaulipas que preside José Guerrero Gamboa con el gobierno de Américo Villarreal Anaya a través de la Secretaría de Desarrollo Rural encomendada a Antonio Varela Flores, así como la Universidad Autónoma de Tamaulipas, cuyo rector es el MVZ Dámaso Anaya Alvarado, por cierto, ex titular de Desarrollo Rural el Estado, permiten una alianza natural que abona a que Tamaulipas se integre a la brevedad a la estrategia nacional del Sistema Carne.
Toda esta suma de elementos permitirá, sin duda, como remarcaba el exgobernador Manuel Cavazos Lerma, convertir la crisis agrícola y la crisis sanitaria de la ganadería que llevó al cierre de la frontera a la exportación de becerros, en oportunidad para el crecimiento agropecuario.
Es decir, fortalecer el vínculo de las dos actividades que son complementarias, para que la agricultura además de producir granos para el mercado nacional básico, incursione de manera más directa y amplia en la producción de granos y forrajes como los insumos prioritarios para las engordas de ganado de carne de gran calidad en la entidad, que se sacrifique en los rastros Tipo Inspección Federal acondicionados con salas de corte y empaque al vacío para llegar al mercado nacional e internacional más exigente.
Ya se tienen avances importantes en la planificación para ello.
El gobernador Américo Villarreal Anaya ha gestionado ante la SADER y la propia oficina de la presidenta que Tamaulipas forme parte dentro de los estados en que se fortalezca la infraestructura y se impulse las engordas de becerros producidos en los agostaderos y praderas de nuestras zonas.
Y en esa misma dirección ha empujado la propuesta y demanda de la Confederación Nacional de Organizaciones Ganaderas que preside el victorense Homero García de la Llata, quien ya tiene la experiencia de haber sido secretario de la misma agrupación nacional y secretario y presidente de la Unión Ganadera Regional de Tamaulipas.
Po lo tanto, los proyectos y necesidades para hacer realidad esa idea de consolidar a la ganadería estatal de manera integral en el proceso de la carne, se trabaja de manera periódica por parte de las representaciones de la SADER Federal y su encargado Rigoberto Garza Infante; del titular de la SADER estatal Antonio Varela Flores y el Subsecretario de Ganadería Cuauhtémoc Amaya García, así como el Rector de la UAT y líder de la Facultad de Medicina Veterinaria y Zootecnia Dámaso Anaya Alvarado.
Obligados todos ellos a hacer realidad este segundo piso a la ganadería de Tamaulipas para fincar la infraestructura y recursos humanos calificados para completar el ciclo de la carne, que les deje mayores dividendos e incida de manera amplia en la mejora de la agricultura.
Existe la vocación ganadera y agrícola, hay liderazgos consolidados en ambas actividades primarias de la producción, existe el producto genético de gran calidad como materia prima, además de contar con las voluntades de los titulares de las instituciones Claudia Sheinbaum Pardo, Américo Villarreal Anaya, Homero García de la Llata, Dámaso Anaya Alvarado y José Guerrero Gamboa, entre otros, para concretarlo.
Habrá que apretar el paso y con firmeza para lograrlo.
La 89 Asamblea Estatal Ordinaria de la Unión Ganadera Regional de Tamaulipas que se realiza este viernes 24 e abril en el Polyforum de Ciudad Victoria en la que varios de ellos participarán, será un espacio ideal para refrendar el proyecto y marcar las directrices y tiempos para el aterrizaje.
Ahora o nunca.
Más coincidencias no serían posibles.
Y la crisis agrícola por los precios bajos y la ganadera por la presencia del gusano barrenador del ganado, lo obligan.
Apuntalemos a la ganadería y rescatemos a la agricultura.
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Hagamos causa común por el sector primario de la producción en Tamaulipas y México.

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