La carrera por consolidar fuentes de energía limpia cuenta con un nuevo competidor en Estados Unidos. La startup Panthalassa ha desplegado en Puget Sound, Washington, el Ocean-2, un dispositivo diseñado para convertir el movimiento de las olas en electricidad constante. Esta estructura flotante busca posicionar a la energía undimotriz como un complemento fiable para las matrices solar y eólica.
El dispositivo destaca por un diseño que prioriza la resiliencia mecánica. A diferencia de proyectos anteriores que fracasaron al intentar resistir la fuerza del oleaje, el Ocean-2 acompaña el movimiento del agua. El sistema consta de una esfera de 10 metros de diámetro conectada a un tubo sumergido de 60 metros, optimizando la captura de energía sin enfrentar la resistencia directa del mar.
Funcionamiento técnico y capacidad de generación
El mecanismo interno del Ocean-2 aprovecha el vaivén marino para impulsar agua a través de una tubería hacia la parte superior de la esfera. Una vez allí, el líquido desciende activando turbinas integradas. Este diseño de circuito cerrado reduce la cantidad de piezas móviles expuestas, lo que disminuye el desgaste por corrosión y los costes de mantenimiento en alta mar.
Durante sus primeras pruebas en el Pacífico, el prototipo alcanzó los siguientes hitos:
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Potencia generada: Hasta 50 kW en condiciones de oleaje moderado.
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Alcance: Capacidad equivalente al consumo promedio de 40 hogares estadounidenses.
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Eficiencia económica: Costes estimados de 1.500 dólares por kilovatio, una cifra competitiva frente a otras renovables.
Sostenibilidad y demanda energética
El aumento en la demanda de energía, impulsado por la expansión de los centros de datos y la inteligencia artificial, ha reactivado el interés en soluciones que operen las 24 horas. Liam Chen, responsable ambiental de Panthalassa, señaló que el sistema es silencioso y carece de redes o componentes que puedan atrapar a la fauna marina, minimizando el impacto en el ecosistema de Puget Sound.
Garth Sheldon-Coulson, cofundador de la empresa, explicó que las pruebas realizadas desde Everett Ship Repair no solo midieron la potencia, sino también la estabilidad de las comunicaciones por satélite y la respuesta del equipo en condiciones reales. El dispositivo opera en vertical para generar energía y se posiciona de forma horizontal cuando requiere ser apagado o trasladado.
Desafíos operativos y proyecciones a largo plazo
Pese a los resultados iniciales, el proyecto permanece en una fase experimental. Actualmente, no existen conexiones a redes comerciales ni datos sobre su durabilidad ante tormentas severas o exposición prolongada a la salinidad. La empresa, que acumula una década de investigación y desarrollo, ya trabaja en el Ocean-3, una versión evolucionada de esta tecnología.
El objetivo final de Panthalassa trasciende el mercado residencial. La startup planea utilizar la electricidad capturada para la producción de hidrógeno verde y el suministro energético de infraestructuras críticas. El éxito del Ocean-2 dependerá de su capacidad para demostrar rentabilidad y supervivencia en uno de los entornos más impredecibles del planeta.

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