En política hay niveles… y luego está lo que hoy parece ser Movimiento Ciudadano en Tamaulipas: un partido en subasta abierta.
Porque el rumor que corre —y cada vez más fuerte— no es menor:
Roberto Lee Ponce, dirigente estatal del MC, estaría ofreciendo una diputación plurinominal a cambio de fuerte cantidad de dinero… a una mujer.
Así, sin pudor.
No es perfil.
No es trayectoria.
No es lucha política.
Es cuota. Es negocio.
Y lo más delicado no es solo el monto…
es el fondo.
Porque mientras hacia afuera vende el discurso de “unidad”, “renovación” y “cercanía con la gente”, hacia adentro —dicen— opera como mercenario de plurinominales, poniendo precio a espacios que ni siquiera tiene asegurados.
Porque hay que decirlo claro: el MC en Tamaulipas ni siquiera tiene garantizado el 3% de la votación para conservar el registro.
Entonces, ¿qué está vendiendo?
Una candidatura en el aire.
Un boleto condicionado.
Una ilusión con factura $$$
Y todo apunta a lo mismo:
financiar su segundo intento por la alcaldía de Matamoros.
Es decir:
usar al partido como caja chica… y las candidaturas como mercancía.
Pero aquí hay algo todavía más grave.
Que se esté ofreciendo una plurinominal a una mujer bajo estas condiciones no es inclusión…
es simulación.
Es utilizar la bandera de género para disfrazar una operación de dinero.
Es convertir lo que debería ser un avance democrático en una transacción vulgar.
Así de bajo.
Lee Ponce llegó en noviembre de 2024 prometiendo levantar al partido.
Hoy, lo único que parece levantar… es el precio de las candidaturas.
Ni estructura.
Ni crecimiento.
Ni presencia real en el estado.
Solo rumores… que cada día suenan más a verdad.
Y si el MC ya venía arrastrando debilidad,
con esto termina de dinamitar su poca credibilidad.
Porque cuando un partido vende candidaturas,
deja de representar ciudadanos.
Y cuando además lo hace usando la figura de una mujer como moneda de cambio…
no solo traiciona la política.
Traiciona el discurso que dice defender.
Aquí no hay proyecto.
No hay rumbo.
Hay negocio.
EN OTRO TEMA…, Desde la Décima Convención Nacional Petrolera, el gobernador Américo Villarreal Anaya dejó claro que Tamaulipas no quiere ser espectador, sino protagonista del futuro energético de México.
Con firmeza, el mandatario levantó la mano por el estado como tierra lista para recibir inversiones, talento, innovación y desarrollo energético con responsabilidad social. No habló solo de potencial, sino de ventajas concretas: infraestructura robusta, conexión estratégica con los mercados de América del Norte y una vocación histórica que coloca a Tamaulipas como cuna y pieza clave del sector energético nacional.
Américo Villarreal subrayó que en Tamaulipas hay apertura a la inversión, pero con reglas claras: que la energía sirva a la gente, respete al medio ambiente, proteja a los trabajadores y genere bienestar social. Esa visión, alineada con la política de soberanía energética de la presidenta Claudia Sheinbaum, busca traducir el desarrollo en beneficios reales para la población.
El gobernador también presumió avances concretos, como la electrificación prácticamente total del estado, además de proyectos como gasolineras del pueblo, plantas de etanol y de pirólisis, que fortalecen la economía regional y empujan un modelo de crecimiento más sustentable.
En pocas palabras, Américo Villarreal fue a decirle al país y al sector que Tamaulipas está listo, tiene con qué y quiere jugar en serio en la nueva era energética.
POR OTRA PARTE…, El rector Dámaso Anaya Alvarado sigue empujando una ruta clara en la UAT: abrir más espacios y cerrarles el paso al rezago educativo.
Ahora, con el respaldo del Gobierno Municipal de Nuevo Laredo, la Universidad proyecta llevar la matrícula de la Prepa UAT Nuevo Laredo hasta mil 200 estudiantes, una meta que no solo refleja crecimiento, sino también compromiso con la juventud tamaulipeca.
La apuesta es simple, pero de gran fondo: que ningún joven se quede sin oportunidad de cursar el bachillerato. Y en esa tarea, la UAT no solo fortalece sus licenciaturas, sino también sus preparatorias, ampliando cobertura, mejorando infraestructura y apostando por nuevas opciones como la Prepa de Tampico y el Bachillerato Virtual.
Lo que está haciendo Dámaso Anaya es convertir el discurso educativo en hechos: más espacios, mejores condiciones y una universidad que responde a la demanda de miles de jóvenes que quieren estudiar y salir adelante.

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