Un estudio liderado por la Sociedad Española de Cardiología (SEC) y la Fundación Española del Corazón (FEC) confirma una correlación directa entre la exposición a contaminantes atmosféricos y el aumento de eventos cardiovasculares graves. La investigación, la primera de su tipo en el país, identifica la polución como un factor de riesgo emergente y determinante en la mortalidad hospitalaria.
Para este análisis se cruzaron datos meteorológicos y de calidad del aire del Ministerio para la Transición Ecológica con los registros clínicos de 115.071 pacientes diagnosticados con infarto agudo de miocardio entre 2016 y 2021. La muestra incluyó a adultos atendidos en 122 hospitales del Sistema Nacional de Salud localizados en un radio de 10 kilómetros de estaciones de medición ambiental.
El peligro de las partículas PM2.5
La investigación destaca la peligrosidad de las partículas PM2.5, elementos de tamaño microscópico que representan el mayor riesgo para el sistema circulatorio. Según la Dra. Raquel Campuzano, coautora del estudio y cardióloga en el Hospital Universitario Fundación de Alcorcón, estas partículas logran atravesar el sistema respiratorio hasta alcanzar los alveolos pulmonares.
“Desde los pulmones pasan a la sangre, donde provocan inflamación, trombosis y disfunción de los vasos sanguíneos, incluyendo las arterias coronarias”, explica la especialista.
Esta reacción sistémica no solo afecta al corazón, sino que se vincula con ictus, afecciones en la aorta y enfermedades vasculares periféricas. De hecho, la enfermedad vascular ateroesclerótica se posiciona como la principal causa de muerte atribuida a la mala calidad del aire.
Desafío normativo y salud pública
Actualmente, los niveles de contaminación en España duplican los límites recomendados por la Organización Mundial de la Salud (OMS), establecidos en 5 µ/m³ para las partículas PM2.5. Este escenario eleva sistemáticamente la presión sobre el sistema sanitario debido al incremento en el número de ingresos por patologías cardíacas.
Recomendaciones para reducir la exposición
Aunque la reducción de emisiones depende de políticas estructurales, los expertos sugieren medidas individuales para mitigar el riesgo:
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Elección de rutas: Priorizar zonas verdes y con bajo flujo vehicular para caminar.
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Actividad física: Evitar el ejercicio intenso al aire libre en días de alta contaminación.
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Protección en interiores: Mantener las ventanas cerradas durante picos de polución.
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Grupos de riesgo: Uso de mascarillas FFP2 en pacientes con patologías crónicas durante alertas ambientales.
Finalmente, el equipo médico insiste en reforzar hábitos preventivos como la dieta mediterránea, la eliminación total del tabaquismo y el seguimiento diario de los índices de calidad del aire en el lugar de residencia.

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