El cineasta mexicano Guillermo del Toro recibió el premio Norman Jewison del Consejo de Fundadores durante una gala organizada por el Canadian Film Centre (CFC). El reconocimiento, entregado el pasado 10 de abril en Toronto, distingue a personalidades que han contribuido al fortalecimiento y difusión de la industria cinematográfica de Canadá a nivel global.
Durante la ceremonia, se destacó la trayectoria del director de El Laberinto del Fauno, resaltando su capacidad para transformar la narrativa fantástica y humana. Del Toro, quien reside parcialmente en Toronto, ha utilizado locaciones canadienses para la producción de múltiples proyectos a lo largo de casi dos décadas.
Un vínculo más allá de los incentivos fiscales
En su discurso de aceptación, Del Toro subrayó que su relación con el país no es meramente técnica o financiera. Mientras que gran parte de la industria internacional valora a Canadá por sus beneficios fiscales, el director enfatizó la calidad de su artesanía y excelencia creativa.
“Mucha gente piensa en Canadá simplemente en términos de reembolsos o incentivos fiscales, pero yo lo considero un lugar ideal para la creatividad”, señaló el cineasta a medios locales.
El legado de Norman Jewison y el rol de embajador
El director mexicano comparó su labor con la de Norman Jewison, a quien describió no solo como un cineasta talentoso, sino como un embajador cultural de Toronto y de la nación. Del Toro afirmó sentirse identificado con ese rol, actuando como promotor del talento local que ha integrado en sus propias producciones.
La ceremonia reafirma la posición de Guillermo del Toro como una figura clave dentro del ecosistema cinematográfico canadiense. Su presencia constante en Toronto y su defensa de la mano de obra especializada del país consolidan una relación profesional y personal que trasciende la dirección de cine convencional.

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