Washington, Estados Unidos (16 de abril de 2026) — En una nueva ofensiva económica, el gobierno de los Estados Unidos oficializó este miércoles un paquete de sanciones adicionales contra el sector energético de Irán. La medida busca asfixiar las rutas de comercialización de crudo que Teherán utiliza para financiar sus operaciones regionales y el desarrollo de su programa nuclear.
El Departamento del Tesoro, bajo la dirección de Scott Bessent, informó que las acciones legales se centran específicamente en la red logística conocida como la “flota fantasma”. Este entramado incluye a más de una veintena de buques y diversas empresas internacionales —principalmente con sede en Asia— que facilitan el transporte de hidrocarburos evadiendo los controles de Washington. Según los informes oficiales, estas operaciones ilícitas generan ganancias anuales de miles de millones de dólares para el régimen iraní.
Bessent enfatizó la determinación de la administración para aplicar “sanciones secundarias” contra aquellas naciones que mantengan el intercambio comercial de petróleo con Irán. El anuncio ocurre en un contexto de alta tensión diplomática y coincide con el bloqueo naval que las fuerzas estadounidenses mantienen sobre los puertos iraníes, tras la decisión de Teherán de cerrar el Estrecho de Ormuz.

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