Washington, Estados Unidos (28 de abril de 2026).- La administración de Donald Trump ha iniciado un proceso de revisión interna tras recibir una propuesta formal de Irán que busca la reapertura estratégica del Estrecho de Ormuz. El plan, que plantea un levantamiento mutuo de bloqueos entre Washington y Teherán, fue el eje central de una reunión de alto nivel mantenida esta mañana entre el mandatario y su equipo de Seguridad Nacional.
La portavoz de la Casa Blanca, Karoline Leavitt, ratificó que el Ejecutivo se encuentra analizando los términos del documento, el cual condicionaría la reactivación del comercio marítimo a una tregua en las sanciones actuales, postergando la discusión sobre el programa nuclear iraní para una etapa posterior.
Postura del Departamento de Estado
A pesar de la apertura al diálogo, el secretario de Estado, Marco Rubio, manifestó una postura crítica frente a las condiciones de Teherán. El funcionario subrayó que cualquier acuerdo debe garantizar la libre navegación internacional sin subordinarse al control militar o económico de Irán sobre esta vía, por donde circula el 20% del crudo y gas del mundo.
En declaraciones a la cadena Fox News, Rubio fue enfático sobre las limitaciones de la oferta:
“Si lo que quieren decir con abrir el estrecho es: ‘sí, el estrecho está abierto siempre y cuando te coordines con Irán y consigas nuestro permiso o te volaremos en pedazos y nos pagues’, eso no es abrir el estrecho”.
El jefe de la diplomacia estadounidense insistió en que el gobierno no permitirá que se establezca un precedente donde una nación decida unilateralmente el acceso a aguas internacionales bajo esquemas de extorsión.
Líneas rojas y seguridad energética
Aunque medios como Axios adelantaron la posibilidad de un aplazamiento en las negociaciones nucleares para priorizar el flujo de suministros en el estrecho, fuentes gubernamentales citadas por ABC News sugieren que el borrador actual no satisface las exigencias mínimas de Estados Unidos.
Leavitt evitó confirmar si el presidente Trump aceptará los términos presentados, pero recordó que la posición de la actual administración ha sido firme desde el inicio de las hostilidades.
“Las líneas rojas del presidente con respecto a Irán se han dejado muy, muy claras, no solo al público estadounidense, sino también a ellos”, puntualizó la portavoz.
El desenlace de estas deliberaciones determinará la estabilidad de una de las rutas comerciales más sensibles del planeta, en un contexto donde la seguridad energética se mantiene como la prioridad absoluta de la agenda exterior de Washington.

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