Un equipo de investigadores de la Universidad de Flinders, en Australia, desarrolló una nueva tecnología de “jaulas moleculares” capaz de filtrar hasta el 98% de las sustancias perfluoroalquiladas y polifluoroalquiladas (PFAS) presentes en el agua. Estos compuestos, denominados “químicos eternos” por su incapacidad de degradarse naturalmente, representan uno de los desafíos ambientales y de salud pública más críticos a nivel global.
El avance, liderado por el Dr. Witold Bloch, se centra específicamente en la captura de los PFAS de cadena corta. A diferencia de las variantes de cadena larga, que pueden filtrarse parcialmente con métodos actuales, los de cadena corta son más móviles y persistentes, lo que los hace extremadamente difíciles de remover de los suministros de agua potable con la infraestructura convencional.
Innovación a escala nanoscópica
La investigación, publicada en la revista científica Angewandte Chemie International Edition, detalla el uso de materiales adsorbentes diseñados para actuar como trampas selectivas. Estas jaulas de tamaño nano funcionan forzando a los químicos PFAS a agregarse dentro de sus cavidades mediante un mecanismo de unión molecular más potente que el de los materiales tradicionales.
Para maximizar la efectividad del sistema, los científicos integraron estas jaulas en sílice mesoporosa. Según explicó la investigadora Caroline Andersson, coautora del estudio, esta combinación permite que un material que normalmente no interactúa con los PFAS se convierta en un filtro de alta precisión capaz de aislar incluso los compuestos más móviles.
Eficiencia y sostenibilidad del material
Las pruebas de laboratorio realizadas con modelos de agua del grifo demostraron resultados destacados en términos de rendimiento y durabilidad:
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Efectividad: Eliminación del 98% de los contaminantes en concentraciones reales.
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Reutilización: El material adsorbente mantiene su capacidad operativa tras al menos cinco ciclos de uso.
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Versatilidad: Capacidad para integrarse en etapas finales de tratamiento de agua o en dispositivos de uso descentralizado.
El impacto de los PFAS en la salud pública
Los químicos PFAS se utilizan de forma masiva en la industria para fabricar espumas contra incendios y diversos productos de consumo. Su acumulación en acuíferos y ecosistemas marinos ha generado una preocupación creciente debido a su vínculo con riesgos para la salud humana, la ganadería y la biodiversidad.
La implementación de estas jaulas moleculares a escala industrial permitiría a las plantas de tratamiento urbanas e industrias reforzar sus sistemas existentes sin necesidad de reemplazarlos por completo. Este enfoque representa un paso viable y realista para mitigar la presencia de contaminantes persistentes en el agua que consume la población.

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