La Copa del Mundo representa una oportunidad para diversificar el flujo de visitantes hacia zonas no tradicionales de la capital mexicana. Sebastián Colín, director de asuntos públicos de Airbnb México, señaló en entrevista que el uso de plataformas de alojamiento temporal será clave para gestionar la demanda y distribuir el impacto económico del evento.
Según el directivo, la figura del anfitrión ocasional cumplirá tres funciones estratégicas durante la justa deportiva:
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Gestión de demanda: Aliviar la presión sobre la infraestructura hotelera ante la llegada extraordinaria de turistas.
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Dispersión económica: Beneficiar a comercios locales en barrios que habitualmente no reciben flujos turísticos.
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Recaudación fiscal: Garantizar la retención y el cumplimiento del impuesto sobre hospedaje.
Impacto en el mercado de vivienda local
Actualmente, el alojamiento temporal activo representa el 0.57% del inventario total de viviendas en la Ciudad de México. Sin embargo, Colín reconoció que existen corredores consolidados, como las colonias Roma y Condesa, donde la alta concentración de estas rentas ha reducido la disponibilidad de espacios para el mercado habitacional tradicional.
Ante la llegada estimada de 5.5 millones de visitantes al país, la plataforma busca que la oferta se expanda hacia zonas aledañas a los estadios y sedes de los fan fests.
El modelo del anfitrión temporal
La empresa prevé que el incremento en la oferta de alojamiento sea exclusivamente estacional. Colín comparó la situación con eventos previos de escala global, como los Juegos Olímpicos de París.
“Esperamos que haya anfitriones ocasionales cercanos a los estadios y zonas recreativas. Como vimos en otros eventos, el 95% de estos anfitriones regresará su inmueble al uso habitacional de largo plazo una vez que concluyan los partidos”, afirmó.
Esta dinámica permitiría absorber el pico de visitantes sin generar cambios permanentes en el mercado inmobiliario de las zonas intervenidas, según la visión de la plataforma.

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