Teherán, Irán (2 de marzo de 2026).- Irán confirmó oficialmente la muerte de Alí Jamenei, de 86 años, abatido durante una operación conjunta de Estados Unidos e Israel que ha desatado reacciones dispares en la comunidad internacional.
En Teherán, el presidente Masud Pezeshkian calificó la acción como una “declaración de guerra contra los musulmanes, en particular contra los chiitas”, y declaró que vengar la muerte de Jamenei es un “deber y derecho legítimo” para la República Islámica.
Respuestas oficiales de gobiernos
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Estados Unidos: El presidente Donald Trump señaló en redes sociales que Jamenei fue “una de las personas más malvadas de la historia” y que su muerte representa justicia para “el pueblo de Irán y de muchos países”.
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Israel: El primer ministro Benjamin Netanyahu instó a los iraníes a “derrocar al régimen”, calificando a Jamenei de “tirano cruel”.
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Rusia: El presidente Vladimir Putin expresó sus “más sinceras condolencias” y resaltó la contribución de Jamenei a las relaciones con Moscú, denunciando el ataque como un “asesinato”.
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China: El gobierno chino manifestó una enérgica condena, calificando la operación como una grave violación de la soberanía iraní y de la Carta de la ONU.
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Unión Europea: La jefa de la diplomacia europea, Kaja Kallas, señaló que la muerte de Jamenei marca “un momento determinante” para la historia de Irán, aunque con incertidumbre sobre el futuro.
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Francia y Reino Unido: París definió a Jamenei como un dictador responsable de violaciones a derechos humanos y acogió con satisfacción su desaparición; Londres advirtió sobre la amenaza que representaba el régimen.
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Turquía: El presidente Recep Tayyip Erdoğan expresó su tristeza por el fallecimiento y transmitió condolencias al pueblo iraní.
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Australia: El primer ministro Anthony Albanese afirmó que la muerte de Jamenei “no será llorada”, subrayando su papel en el programa nuclear y en el apoyo a grupos armados.
Actores regionales y grupos no estatales
Además de las respuestas estatales, Hamás calificó la muerte de Jamenei como un “crimen abominable” imputando total responsabilidad a Estados Unidos e Israel. En Irak, el influyente clérigo Muqtada al Sadr decretó tres días de luto en el país islámico, manifestando dolor por el “martirio” del líder.
Las reacciones globales reflejan la complejidad geopolítica que sigue a uno de los eventos más significativos del conflicto en Oriente Medio en décadas: desde condenas tajantes y llamados a la paz hasta declaraciones que ven en este hecho una oportunidad de cambio interno en Irán.

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