La Florida ha reforzado sus planes de seguridad pública tras el tiroteo mortal del domingo en una iglesia de Michigan, donde un atacante embistió el edificio con su auto, abrió fuego contra los fieles y provocó un incendio que dejó varios muertos y heridos. Aunque no existen amenazas creíbles en territorio floridano, las autoridades desplegarán presencia policial estratégica en iglesias y espacios de alta concurrencia.
Florida refuerza seguridad tras tiroteo en Michigan
El sangriento ataque ocurrió en la Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días en Grand Blanc, Michigan, donde un hombre de 40 años abrió fuego contra decenas de fieles tras irrumpir con su vehículo en el templo. La policía confirmó al menos dos muertos y ocho heridos, varios en estado crítico, antes de que el sospechoso fuera abatido en un enfrentamiento con agentes.
Durante el ataque, el agresor también inició un incendio dentro de la iglesia, controlado posteriormente por bomberos. La congregación lamentó la tragedia y pidió oraciones por las víctimas.
En Florida, donde existen al menos 18 iglesias de los Santos de los Últimos Días en el sur del estado, las fuerzas del orden reforzaron la vigilancia preventiva. La policía de Miami Beach confirmó que desplegará agentes en puntos estratégicos como parte de un plan de “alta visibilidad”, a pesar de que no se reportan amenazas actuales.
La representante federal María Elvira Salazar expresó su solidaridad con las víctimas a través de sus redes sociales, calificando el acto de violencia como una “epidemia sin sentido” que debe terminar.
Reacciones nacionales
El tiroteo generó respuestas inmediatas en Estados Unidos. La secretaria de Justicia, Pam Bondi, y el director del FBI, Kash Patel, confirmaron que agencias federales trabajan junto a la policía local para esclarecer los hechos. Ambos coincidieron en que la violencia en lugares de culto representa un acto “desgarrador y criminal”.







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