La cerveza como un símbolo del potencial agroalimentario de México. No solo representa una tradición cultural, sino una actividad estratégica que impulsa el campo genera empleos y proyecta a las y los productores en el mundo
Por tanto, es un símbolo del potencial agroalimentario de México. No solo representa una tradición cultural, sino una actividad estratégica que impulsa el campo genera empleos y proyecta a las y los productores en el mundo
Cada primer viernes de agosto se celebra el Día Internacional de la Cerveza, una bebida que, más allá de su popularidad global, tiene un profundo arraigo en la cultura, la historia y la economía de México.
Desde una tarde calurosa hasta una reunión familiar, la cerveza mexicana se disfruta sola o acompañada y es el maridaje ideal para una amplia variedad de platillos.
Su versatilidad también permite combinarla con ingredientes como limón, sal, chile, jugo de jitomate, tamarindo, ostiones o incluso mezcal y tequila. ¡Una experiencia para todos los gustos!
Una historia que fermentó con el tiempo

La historia de la cerveza en México se remonta a 1542, cuando Alfonso Herrera, emisario de Hernán Cortés, solicitó al emperador Carlos V el permiso para fundar la primera cervecería del país en la Hacienda El Portal, hoy Amecameca, Estado de México. Aunque operó solo algunos años, sentó las bases de una tradición que hoy nos distingue a nivel mundial.
Durante la Colonia, la cerveza era un lujo limitado. No fue sino hasta el siglo XIX con la producción nacional de cebada y el surgimiento de grandes cerveceras, que en nuestro país se consolidó como una potencia cervecera.
Un motor agroindustrial con impacto global
Actualmente, y de acuerdo con datos del Panorama Agroalimentario 2018-2024, la cerveza es el producto agroalimentario mexicano más exportado, con presencia en más de 130 países y un valor superior a 6 mil 176 millones de dólares anuales.

Este liderazgo no sería posible sin la participación directa de las y los productores del campo. Entre 2014 y 2023, la producción promedio anual de cebada grano, insumo clave en la elaboración cervecera, fue de 929 mil toneladas. Estados como Hidalgo, Guanajuato, Tlaxcala, Puebla y Chihuahua destacan como los principales centros de cultivo.
La cadena de valor de esta industria beneficia a miles de familias mexicanas, desde las y los agricultores hasta las personas transportistas, centros de distribución, restaurantes y establecimientos de entretenimiento.
La agroindustria cervecera genera al menos 700 mil empleos directos e indirectos en México y contribuye con el 1.5% del Producto Interno Bruto (PIB) nacional, de acuerdo con la Cámara de la Cerveza y de la Malta en su reporte “La agroindustria cervecera en México”
Cerveza responsable, futuro sostenible
El impulso a la agroindustria cervecera también exige responsabilidad ambiental. Por ello, desde el sector agroalimentario se promueven prácticas sostenibles, el uso eficiente del agua y la innovación tecnológica.
Actualmente, la industria cervecera utiliza en promedio solo 2.5 litros de agua por cada litro de cerveza producido, muy por debajo del promedio global de entre 4 y 6 litros (Cerveceros de México, Gestión del agua en la agroindustria cervecera). Sin embargo, aún existen desafíos importantes para fortalecer la sostenibilidad en todos los eslabones de esta cadena mexicana.

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