18 personas muertas y 45 heridas, incluyendo cuatro niños, fueron el saldo de un bombardeo ruso en la capital de Ucrania. El ataque, ocurrido en la madrugada del jueves, duró varias horas y afectó a un edificio residencial, un centro comercial y edificaciones de la Unión Europea.
El ataque involucró 598 drones y 31 misiles que fueron lanzados por Rusia, de los cuales 563 drones y 26 misiles fueron derribados por las defensas ucranianas. Sin embargo, el saldo de víctimas y daños es grave, con edificios destruidos y más de 500 trabajadores de emergencia desplegados para rescatar a las víctimas de los escombros.
Impacto político y reacción internacional
El ataque se produce tras la cumbre entre Donald Trump y Vladimir Putin en Alaska, donde no se alcanzaron acuerdos importantes para frenar el conflicto. A pesar de los esfuerzos diplomáticos, Rusia sigue sin ceder, intensificando sus ataques. Además, la Unión Europea y el Reino Unido condenaron el ataque a las misiones diplomáticas en Kiev, lo que agrava las tensiones internacionales.
Este ataque refleja la determinación del Kremlin de continuar su ofensiva en Ucrania, lo que complica aún más las negociaciones de paz. Las autoridades ucranianas denuncian que Rusia elige la violencia sobre el diálogo y sigue sin temer las consecuencias internacionales.







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