CDMX (2 de diciembre de 2024).- Los cárteles mexicanos han comenzado a reclutar estudiantes de química de universidades mexicanas para formar parte de sus operaciones de fabricación de la droga.
Estos grupos criminales, particularmente el Cártel de Sinaloa, están buscando jóvenes con conocimientos avanzados en química para fortalecer sus laboratorios clandestinos.
Según el relato de un estudiante de segundo año de química, un reclutador se coló en su campus disfrazado de conserje y le ofreció unirse al cártel, alegando que habían oído hablar de su habilidad.
A cambio de su participación en la creación de fentanilo y sus precursores, los estudiantes recibirían salarios superiores a los de trabajos legales, lo que representa una oferta tentadora para quienes provienen de familias con dificultades económicas.
Los cárteles no solo buscan químicos capacitados para mejorar la potencia de la droga, sino también para producir los compuestos químicos esenciales, conocidos como precursores, lo que les permitiría independizarse del suministro externo, principalmente de China.
Esta nueva fase en la producción de opioides sintéticos, que les daría un control absoluto sobre el proceso de fabricación, podría complicar aún más los esfuerzos para frenar el flujo de fentanilo hacia los Estados Unidos.
Los estudiantes, aunque conscientes del peligro y la ilegalidad de su trabajo, a menudo se sienten atraídos por la promesa de un salario atractivo, como el caso de un joven que, ante la imposibilidad de costear el tratamiento para su padre enfermo de cáncer, optó. por unirse al cártel. Sin embargo, muchos se sienten atrapados entre la necesidad económica y la moralidad, sabiendo que su trabajo contribuiría a una de las crisis más letales de la historia reciente.

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