Un tribunal en El Salvador ha condenado a Ángel Geovany Guzmán González, miembro de la pandilla Mara Salvatrucha (MS-13), a 1,420 años de prisión. La sentencia se debe a su participación en siete homicidios, 37 extorsiones agravadas y la planificación de asesinatos, incluyendo a nueve militares.
La condena de Guzmán González es parte de un esfuerzo más amplio del gobierno salvadoreño, encabezado por el presidente Nayib Bukele, para combatir la violencia de las pandillas mediante un estado de excepción que ha estado en vigor desde marzo de 2022. Este estado de excepción suspende ciertos derechos fundamentales, una medida que ha sido criticada por organizaciones de derechos humanos.
Otros miembros de la misma estructura criminal también han recibido largas sentencias. Hugo Alexander Arqueta Bonilla fue condenado a 764 años y Carlos Eduardo Díaz Rodríguez a 567 años, ambos por delitos similares. Ana Ruth Segovia Merino recibió 148 años de prisión.
Las investigaciones revelaron que la pandilla extorsionaba a transportistas y comerciantes en San Miguel, exigiendo grandes sumas de dinero bajo amenaza de muerte. En un caso, se pidió a una víctima 10,000 dólares para pagar a un abogado que defendiera a pandilleros detenidos.
Desde que comenzó el estado de excepción, más de 85,000 personas han sido detenidas, aunque la mayoría sigue en prisión sin sentencia. El gobierno ha liberado a más de 7,000 detenidos por falta de pruebas.
La Mara Salvatrucha ha sido una presencia constante en El Salvador por más de tres décadas, involucrándose en narcotráfico, crimen organizado y extorsión. Las autoridades esperan que estas condenas severas envíen un mensaje fuerte y ayuden a reducir la influencia de las pandillas en el país.

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