Más de 1,300 personas han perdido la vida este año durante la célebre peregrinación musulmana a La Meca, conocida como hach, según informaron las autoridades de Arabia Saudita. La mayoría de las víctimas sucumbieron al intenso calor, con temperaturas que alcanzaron los 125 grados Fahrenheit.
El ministro de Salud del reino, Fahd bin Abdurrahman al-Jalajel, indicó que el 83% de los fallecidos eran peregrinos ‘no autorizados’, quienes llegaron a La Meca a través de agencias y operadores que venden viajes sin permisos oficiales. Estos peregrinos deben recorrer largas distancias bajo el sol abrasador, sin medios de transporte adecuados ni lugares donde protegerse del calor extremo.
Además de los fallecidos, 95 peregrinos están siendo tratados en hospitales, y algunos fueron trasladados a Riad para recibir atención médica. La identificación de las víctimas ha sido complicada, ya que muchos no llevaban documentos.
La industria de los viajes no autorizados a La Meca se ha convertido en un problema grave. Arabia Saudita exige permisos específicos para participar en el hach, pero cada año miles de personas llegan sin autorización, engañadas por agencias ilegales que se aprovechan de la devoción religiosa. Un paquete oficial para el hach puede costar entre 5,000 y 10,000 dólares, lo que lleva a muchos a buscar alternativas más económicas y peligrosas.
En Egipto, las autoridades han revocado las licencias de 16 agencias de viajes implicadas en la venta de visas turísticas para el hach sin permisos oficiales. En Túnez, el presidente despidió al ministro de Asuntos Religiosos tras la muerte de al menos 50 peregrinos, y en Jordania se ha iniciado una investigación sobre las rutas ilegales al hach.
Arabia Saudita realiza esfuerzos significativos para gestionar las multitudes durante el hach, pero las altas temperaturas y la gran cantidad de peregrinos complican la seguridad. Aunque se instalan rociadores de agua y áreas de sombra, no es suficiente para evitar tragedias en el desierto saudita.
El hach se adelanta cada año siguiendo el calendario lunar, lo que podría significar temperaturas más moderadas en el futuro. Sin embargo, el cambio climático sigue siendo un factor que agrava las condiciones extremas, poniendo en riesgo a millones de peregrinos.

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