Rusia acusó ayer a Estados Unidos de ser responsable de un ataque ucraniano en la península de Crimea, utilizando cinco misiles suministrados por Washington. Este ataque provocó la muerte de al menos cuatro personas, incluyendo tres niños, y dejó 124 heridos.
El Ministerio de Defensa ruso afirmó que el ataque deliberado contra la población civil en Sebastopol fue posible gracias a las armas suministradas por Estados Unidos a Ucrania. El gobernador de Sebastopol, Mijaíl Razvozháev, informó a través de Telegram que hasta las 21 horas de Moscú, cuatro personas, incluyendo dos niños, habían muerto, y 151 personas solicitaron atención médica, de las cuales 82 fueron hospitalizadas.
El Departamento de Defensa de Estados Unidos se negó a comentar sobre el ataque con misiles Atacms de fabricación estadounidense lanzados contra Sebastopol, alegando que no tenían nada que decir al respecto.
Según el Ministerio de Defensa ruso, el ataque se realizó con al menos cuatro misiles Atacms con ojivas de racimo, de los cuales cuatro fueron interceptados por el escudo de defensa aérea de la ciudad, pero un quinto misil impactó en Sebastopol. Fragmentos de los misiles interceptados cayeron en la zona costera del barrio de Uchkuevka.
En respuesta al ataque, el presidente ucraniano, Volodymir Zelensky, pidió a sus aliados que reforzaran las defensas antiaéreas de Ucrania, subrayando la necesidad de sistemas modernos como los Patriots y formación acelerada para pilotos de F-16.
Simultáneamente, en Járkov, al noreste de Ucrania, un bombardeo ruso dejó al menos cuatro muertos y 52 heridos, según informó el alcalde Igor Terejov.
En otra parte del conflicto, al menos 15 agentes policiales murieron en ataques de hombres armados contra sinagogas, iglesias ortodoxas y un retén policial en Daguestán, en el Cáucaso norte de Rusia. Las autoridades informaron que cinco paramilitares fueron abatidos en operaciones antiterroristas en las ciudades de Derbent y Majachkalá.

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