Este 28 de agosto es el día internacional y nacional dedicado al adulto mayor. Se supone que es una fecha para celebrar y ser felicitado, dependiendo de la perspectiva que tengan la persona sobre los que significa la vejez.
Ya sea que se considere que la vejez es la demostración de éxito, un tesoro y una bendición o como una etapa indeseable del declive de nuestra vida.
Desde luego también influye la visión colectiva que una sociedad tenga de los adultos mayores: como una riqueza o una carga social.
De acuerdo a lo anterior, este día será motivo de felicitaciones o de condolencias.
Por mi parte, me considero un afortunado sobreviviente miembro de la llamada generación “baby boomer”, que abarca a los nacidos entre 1945 y 1964. Los de esa generación, nacimos bajo la sombra de la segunda guerra mundial. No hubo apocalipsis nuclear, vimos nacer a las dos potencias mundiales: una capitalista encabezada por EEUU y otra llamada socialista con la URSS.
Toda mi infancia, adolescencia y joven edad adulta, hasta la década de los 80’s, viví bajo la influencia ideológica, política y económica de la Guerra Fría.
En los países como México envueltos en la esfera del dominio imperial de EEUU, el anticomunismo dominó los discursos del gobierno, de los medios y de muchos sectores sociales ricos y de clase media, cuya inercia ha llegado hasta estos días en la condena de los libros de texto.
Se supone que la esperanza de vida era en ese entonces de alrededor de los 60 años y que la riqueza y la prosperidad llegaría si nos arropábamos con papá Sam.
El resultado es que ya superamos los 60 años, no morimos. Fuimos beneficiados por la prosperidad del Milagro Mexicano, bajo la dirección económica de Ortiz Mena.
Pero ese auge de la economía mexicana, terminó en los años 60’s. Después no hemos conocido otra cosa que crisis. Pese a ello o gracias a ello, fuimos forjados en la pedagogía del esfuerzo y del optimismo, en la confianza en un mejor futuro, comprometidos en cambiar al mundo en el corto alcance de nuestro entorno.
Pudimos estudiar, lograr una profesión, trabajar para el México nacionalista que nos dio esa oportunidad y formar una familia. Definitivamente hay más razones para sentirse afortunados que para lamentar la época que nos toco vivir.
Triste que no podamos decir lo mismo del futuro difícil e incierto del mundo que hoy se cierne sobre nuestras nietas y nietos, menos de los bisnietos.
Pero no solo las personas envejecen, pues hoy el mundo con 8 mil millones de habitantes, también está envejecido. El 13% de la población mundial, de México y de Tamaulipas está compuesto por personas de 60 y más años.
Para el año 2050, con 10 mil millones de habitantes, el 23% de la población total, será de adultos mayores. Es decir 1 de cada 5 será viejo. En este rápido crecimiento general de la población los adultos mayores pondrán la mayor contribución. Será una nueva explosión demográfica, como la de los años 60’s, pero ya no de niños, sino de ancianos, que serán un número mayor que los infantes y adolescentes.
¿El mundo está preparado para cubrir la pérdida de fuerza de trabajo, el aumento de demanda de servicios de salud, de cuidados, del gasto en pago de pensiones, atención médica y medicamento?
Los países más envejecidos y con mayor número de personas longevas como Japón o algunos de Europa, desde los años 70’s han estado estableciendo políticas públicas y estrategias laborales, financieras, sanitarias y sociales para responder con solvencia y no sin dificultades a los desafíos de su proceso de envejecimiento que ha ocurrido en unos 200 años.
Pero en los países pobres y los de mediano desarrollo, que son la mayoría del mundo, el proceso de envejecimiento poblacional les ha tomado solo unos 70 años, por lo tanto, no están preparados para un fenómeno demográfico social de esta magnitud y velocidad.
En estos países, muchos de sus adultos mayores carecen de acceso a los recursos básicos necesarios para disfrutar de una vida digna y enfrentan a múltiples obstáculos para participar en la sociedad con plenitud.
Ante esta compleja problemática, el mundo empezó a dar una respuesta en 1982 con la 1ª. Asamblea Mundial sobre Envejecimiento, celebrada en Viena, Austria en la que se formuló un Plan de Acción Internacional sobre el Envejecimiento, para reconocer que las personas en edades avanzadas tienen derecho a una vida plena, saludable y satisfactoria.
Pero fue hasta el año 2002 cuando en Madrid, España, la II Asamblea Mundial sobre el Envejecimiento, logró aprobar una Estrategia Internacional para la Acción sobre Envejecimiento, que se constituyó como punto de partida que las naciones del mundo enfrentaran de manera planificada este desafío, bajo el paradigma de Envejecimiento Activo.
Esto significa que las necesidades de las personas mayores sean tomadas en cuenta, especialmente de las más vulnerables, como son las mujeres y las personas con discapacidad. Implica también un nuevo modelo de sociedad que de oportunidades a todos; un enfoque comunitario e intergeneracional; un modelo de educación durante toda la vida, el derecho a la información y una visión integral en la atención de sus necesidades.
En 2015, la Organización Mundial de la Salud (OMS) en su Informe Mundial sobre el Envejecimiento y la Salud, dio a conocer su análisis de la situación de envejecimiento, de sus implicaciones en salud para este siglo XXI, recomendando las políticas públicas nacionales más viables y efectivas para afrontar el envejecimiento de sus poblaciones.
Actualmente, con base en Agenda para el Desarrollo Sostenible 2030 y de la Estrategia y Plan de Acción Mundiales sobre Envejecimiento y la Salud 2016-2020 de la OMS, la ONU y Panamericana de la Salud (OPS) están impulsando la implementación de la agenda concertada de la Década del Envejecimiento Saludable en las Américas 2021-2030, con cuatro líneas de acción:
Cambiar la forma en que pensamos, sentimos y actuamos hacia la edad y el envejecimiento.
Asegurar que las comunidades fomenten las capacidades de las personas mayores.
Ofrecer atención integrada centrada en la persona y servicios de salud primaria que respondan a las personas mayores.
Brindar acceso a la atención a largo plazo para las personas mayores que la necesitan.
El gobierno de Tamaulipas ha recogido y está implementado estas iniciativas en su Plan Estatal de Desarrollo 2023-2030.
El reto es lograr que el nuevo paradigma de envejecimiento activo y saludable sea una realidad para nuestro estado.

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