Este 23 de Abril, se celebra en todo el mundo el Día del Libro. Además los derechos de autor. Pero Usted consideraría que leer provoca alegría y esperanza entre las y los lectores?
La cuestión, porque los tiempos que vivimos pospandémicos, con los profundos estragos desgarradores ocasionados por el virus del siglo, del que aún estamos queriendo recuperarnos todos, en ámbitos vitales para toda persona humana como la salud física, mental, e incluso económica y comercial, nos hacen valorar en su justa dimensión el positivo acto de leer un buen libro.
¡Que maravilloso tener esa posibilidad! Primero por el hecho de estar vivos, sobre todo tras la pandemia por covid- 19 es para celebrarse y luego por el hecho de poder leer y si leyendo nos transportamos imaginariamente a otros mundos, conocer lugares que tal vez no llegaremos a conocer, acercarnos y aprender de personas con ejemplos dignos de historias de libro. Eso y mucho más es lo que provoca leer.
Una gran verdad, es que mucha gente durante la crisis sanitaria, empezó a leer, a escribir, a escribir sus testimonios, experiencias que las convirtieron en historias durante el confinamiento a tal grado que nacieron ¿qué cree? ¡Libros!
Ante lo que parecía ser una “cuarentena” llevada a poco más de dos años, se convertía así en un episodio oscuro donde la alegría y la esperanza era sustituidas por la ansiedad, el miedo y el dolor que a la vez llevó a otra problemática: el tema del suicidio.
Entre los afectados, por supuesto no solo adultos, también jóvenes y niños.
Por eso leer, me interrogué seriamente, si provocaría alegría y esperanza, porque nos queda claro es mucho más que un acto, es un hábito adoptado por modelación, es decir en virtud del ejemplo que alguien nos dio alguna vez, y me refiero a leer por gusto, porque la lectura obligatoria, la escolar, si la académica es otra cosa. Hablo de leer por placer, la que toca el alma, la que transforma tu manera de pensar, la que te enruta a un mundo que se tiñe de alegría y esperanza.
De pequeña, porque ahí viene el día del niño (a) recuerdo con toda claridad, a mi padre que en paz descanse, con sus libros, de variados géneros tenía libros de idiomas, de leyes, de negocios, y muchos más, que por cierto hurgaba la escribidora siendo niña, sin entender la mayoría de aquellas veces aquellos textos que mi padre religiosamente leía al final de su jornada. Pero también recuerdo a mi abuela materna regalándome libros, cuentos que leía gustosa.
Esto a colación, porque definitivamente un libro puede cambiar tu vida y muchos libros, me atrevo a pensar tú puedes terminar cambiando la vida de muchas otras personas, incluidos desde luego tus propios hijos.
Por eso, en ocasión de la celebración del Día Mundial del Libro, la reflexión de como los libros nos marcan, porque son magia, fuente de inspiración y motivación. Amigos leales, aliados poderosos especialmente para la niñez, pero también de los mayores que con el hecho de leer, cultivan no solamente un hábito positivo en ellos mismos, también un ejemplo esperanzador para los chiquitines. Si quieres que un niño o niña lea. Entonces lee tu primero, que tus hijos te vean leyendo, para que ellos enseguida quieran también leer.
¿Usted qué opina?
Mientras tanto felicito a nuestra Alma Máter la Universidad Autónoma de Tamaulipas, por la realización de la FUL Feria Universitaria del Libro, que se encuentra desarrollando precisamente en estos días, porque con esta acción abren mundos de infinitas posibilidades para la alegría y la esperanza en sus estudiantes universitarios, frente a los desafíos del mundo convulso, y de paso continúa sembrado las semillas de la verdad, belleza y probidad.
* La autora, es Doctorada Honoris Causa. Abogada, Catedrática, Escritora y Conferencista. Ex candidata a Diputada Federal. Dirigente del H Colegiado de Embajador de Buena Voluntad de la Organización Vive Mejor Ciudadano Capítulo Global.

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