domingo 26 abril , 2026 9:51 AM
No Result
View All Result
La Verdad de Tamaulipas
  • Portada
  • Opinión
  • Local
  • Tamaulipas
  • Nacional
  • Mundo
  • Seguridad
  • Deportes
  • Espectáculos
  • Entretenimiento
  • Portada
  • Opinión
  • Local
  • Tamaulipas
  • Nacional
  • Mundo
  • Seguridad
  • Deportes
  • Espectáculos
  • Entretenimiento
No Result
View All Result
La Verdad
No Result
View All Result

¡No fui yo!

Por: Agencias
julio 17, 2021
in Opinion
Sanar las relaciones…y dejar ir.
Escuchar nota
0:00
Tu navegador no soporta la síntesis de voz.

Estaba postrado en su cama… dormitando o durmiendo profundo, no sé.
Lo que sí sé es que batalló para incorporarse, tuvo necesidad de apoyarse en el andador metálico para
poderse cambiar a un sillón.

Su gesto adusto… tal vez incómodo su tenerme frente a él… impávido, con la mirada al infinito…
guardaba un silencio profundo.

Con dificultad escuché algo que susurró: “la falta de mi hija me tiene hundido, estoy destrozado, ya
nada es igual”.

No puedo dormir; no tengo apetito; nada más quiero estar solo para llorar a gusto; todo me molesta,
me enoja; y mis piernas dejaron de responderme, al grado que ya van varias veces que me caigo.
Soltó un llanto desgarrador, con un grito que él mismo apagó por desconozco cual razón.

“Habla de ella o de lo que tú desees”, le pedí comedidamente; “yo te escucharé muy atentamente y
sólo te interrumpiré si me hace falta preguntarte algo para precisar detalle”.

“Era la adoración de su hermano; el tercero y más chico de mis hijos. Siempre le pudo mucho su
ausencia”.

Cuestioné respetuosamente acerca de qué le había sucedido a su menor vástago; entonces el sigilo
fue más profuso; una larga pausa precedió a un “¡yo lo maté! ¡Yo no quería hacerlo, pero no pude
evitar que ese camión chocara de frente nuestro auto!”.

El septuagenario hombre siguió diciendo; “fue hace más de veinticinco años, pero no hay día que no
recuerde a mi hijo y que no me incrimine mi falta de cuidado… ¡fue mi culpa! Creo que pude haber
hecho mucho más para impedirlo”.

Lloró, se abalanzó repetidas veces hacia el frente y hacia atrás; golpeó sus muslos con sus manos
cerradas y gritó repetidas veces el nombre de su hijo seguido de las palabras ¡perdóname mi niño!;
perdóname por favor; yo te amo… ¡yo te amo!”.

Como una parte toral en el propósito de nuestro coincidir, vivió un ejercicio, contactando con esas
emociones desadaptativas guardadas por décadas, muy activas -más inconsciente que
conscientemente- en el día con día de la vida de ese señor.

Lo conduje en lo pertinente para que fuera resignificando lo traumático de esa experiencia y para que
les dijera -primero a su hijo y luego a su hija- todo lo que era menester expresar armoniosamente.

En ese ejercicio se despidió amorosamente -por el momento y sólo por ese momento- de sus dos
amados hijos.

Una vez que fue reponiéndose de lo intenso de la vivencia, fijó su mirada en el piso; luego, poco a
poquito, fue levantando su cara, colocando su frente en alto y, con una voz muy firme, mirándome
directo al rostro, dijo en un tono auto persuasivo y muy convincente: “¡no fui yo! Mi hijo me lo acaba de decir: ´no fuiste tú, papá; yo también te amo y te he amado siempre´, y mi hija argumentó lo que
tantas veces reiteró: ´ ves, Papá, yo siempre te lo dije, pero nunca me hiciste caso´.

¡No fui yo, Raúl, y ahora sé que mis hijos están bien, que me están cuidando y además estoy en la
absoluta certeza de que ¡me aman!”

¿Sabes lo que eso significa para mí?

Contesté afablemente: “francamente no lo sé, sin embargo, creo comprenderlo mucho más de lo que
tal vez te imaginas”.

Cerrose la sesión con su darse cuenta de que con él estaba una tranquilidad y una paz ya casi olvidadas
por él (durante años) en su cotidiano vivir.

Apreciado lector… aunque ya lo he dicho muchas veces, quiero expresar muy sentidamente: por eso
y muchas cosas más, la Tanatología del siglo XXI ¡es mi pasión!

Gracias por el tiempo que me has regalado tan generosamente y, me despido de ti con fe y esperanza
en Dios de que muy pronto, nos volveremos a encontrar.

¡Mi abrazo fraternal!

Dr. Raúl Carrillo García
www.caped.edu.mx
Comentarios o sugerencias a: [email protected]

Comparte esto:

  • Comparte en Facebook (Se abre en una ventana nueva) Facebook
  • Share on X (Se abre en una ventana nueva) X
  • Imprimir (Se abre en una ventana nueva) Imprimir
  • Share on WhatsApp (Se abre en una ventana nueva) WhatsApp

Discussion about this post

  • Anunciate
  • Contacto
Info [email protected]

© 2020 La Verdad de Tamaulipas

No Result
View All Result
  • Portada
  • Opinión
  • Local
  • Tamaulipas
  • Nacional
  • Mundo
  • Seguridad
  • Deportes
  • Espectáculos
  • Entretenimiento

© 2020 La Verdad de Tamaulipas

Welcome Back!

Login to your account below

Forgotten Password?

Create New Account!

Fill the forms below to register

All fields are required. Log In

Retrieve your password

Please enter your username or email address to reset your password.

Log In

Add New Playlist