Este es el título. a manera de eslogan, con el que algunos políticos y analistas están
calificando los comicios del primero de junio de este pandémico 2021. Aclarando que no
entra en el juego electoral la presidencia de la República, pero si gubernaturas, alcaldías,
diputados federales y locales.
¿Cuántos candidatos? Le aseguro que son miles… ¿Cuántas organizaciones políticas
o partidos entrarán, oficialmente, en la contienda? El número también es incierto para la
generalidad, ya que existen algunos estados donde el Instituto Nacional Electoral (INE)
autorizó como partidos locales y, desde luego se suman los ‘gigantes’ nacionales.
La batalla en las urnas con toda seguridad se verá entre dos: el partido oficial
(Morena) y los azules de Acción Nacional.
Es claro que no espere usted al inicio oficial del periodo de campaña, porque hasta el
INE ya hizo un llamado de atención al mismo presidente López por el proselitismo en
contra de la alianza registrada entre el Revolucionario Institucional (PRI), Acción Nacional
(PAN) y el de la Revolución Democrática (PRD).
En otros tiempos hubo quienes vieron a estos partidos como enemigos, pero sigo
pensando que nuestros políticos son como los futbolistas, cuando ingresan a un equipo la
directiva les organiza ruedas de prensa, fiestas, etc., pero llega el momento en que los
salarios ‘jalan’ a otro pesebre y los políticos (jugadores) son vendidos o comprados, según
la óptica con que los mire.
Muchos ilustres tricolores corrieron a Morena o al Acción Nacional.
La ‘nueva normalidad’ es que las redes sociales han descompuesto las tradiciones en
la política y muy fácilmente pueden construir o deshacer una imagen pública sin mirar
sexo, religión o posición socioeconómica.
Desde luego que en México sigue prevaleciendo el número uno. Es decir: el
gobernante.
México, rectifico, los mexicanos todavía no alcanzamos la estatura de la honestidad,
por más valores que se inculquen hasta en la escuela. Todavía no somos capaces de que al
mismo presidente del país se le diga que no. Son incapaces los funcionarios de menor rango
de hacer prevalecer el verdadero estado de derecho.
En la 4ª mucho se ha cacaraqueado no subir impuestos y con un ejemplo basta. Cito
este 2021 no solo es un nuevo año para las familias güemenses, sino que viene de la mano
con un aumento mensual por el suministro de agua potable en el municipio tamaulipeco.
Los habitantes de la tierra del Filósofo de Güemez, este enero recibieron la noticia de
voz en voz, es decir no oficial, de que la cuota mensual por el suministro de agua potable y
el servicio de Alcantarillado, sufrirá un aumento que va de los tres a los ocho pesos, sin
precisar el monto.
El problema dice Don Lupe Carrizales “…no es que paguemos hasta 100 pesos
mensuales, pero que haya agua en las casas, aunque sea para tomar… la solución no es que
nos regalen tinacos de 200 o más litros, ¡con qué los llenamos si no hay agua?”
El municipio de Güemez, apenas a poco más de 20 kilómetros de la capital
tamaulipeca, ha tenido como Alcaldes emanados del PRI, PAN y ahora a de Morena, quien
tiene la intención de buscar la reelección en el cargo, solo que se ha encontrado con estos
pequeños problemas que ensucian labores sociales.
La lucha electoral para junio del 2021 está en puerta no solo para quienes surjan de
los Partidos Políticos, sino también para quienes buscan el registro ante el INE como
candidatos independientes y no por ser rechazados de los partidos, quizá porque no están
convencidos del actuar de los tradicionales.
Quizá lo que debieran promover las autoridades partidistas, así como las del INE, es
convencer a los ciudadanos de votar, puesto que a cada elección es menor el número de
ciudadanos que cumplen con este deber, con esta obligación, con este derecho.
Analice usted que el actual gobierno federal, ejerce las funciones apenas con
porcentaje muy inferior a la mitad de la totalidad de mexicanos, porque de casi 130
millones, apenas votaron en 2018, un aproximado de 30.
Los mexicanos debemos tener la seguridad de que nuestro voto vale, de que la
decisión ciudadana cuenta en el gobierno, de que es determinante el punto de vista entre los
legisladores, de que importa más una sonrisa de agradecimiento ciudadano que una
manipulación partidista.
Quizá escribo en vacío porque los políticos hacen más caso a su coordinador
parlamentario, al gobernador, a su presidente de partido… Cuando hayan madurado
nuestros políticos, entonces podemos decir, México, mexicanos… podemos construir un
México nuevo.







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