Mucho furor ha causado el controvertido proceso electoral que decidirá el próximo
presidente de los EU, las reiteradas expresiones antes y después de Donald
Trump de fraude electoral, aunado a la impugnación del proceso para que sea la
Corte Suprema de EU, quien valide al ganador a polarizado a la ciudadanía
estadunidense entre republicanos y demócratas.
La negativa de Andrés Manuel a referirse a la posición de los principales medios
de comunicación estadunidenses que declararon “presidente electo” a Joe Biden
pasando sobre la autoridad electoral que aún no califica la elección fue acremente
criticada por los medios nacionales principalmente por la prensa considerada pro
neoliberal. Lo que expreso el presidente fue lo siguiente;
“vamos a esperar a que se terminen todos los asuntos legales, no queremos ser
imprudentes, no podemos actuar, queremos ser respetuosos de la
autodeterminación de los pueblos y del derecho ajeno, queremos esperar a que
legalmente se resuelva el asunto de la elección de Estados Unidos”
Inmediatamente se desataron haciendo una serie de pronunciamientos donde
argumentaban que AMLO no reconocía a Biden, que 72 países del mundo ya lo
habían hecho, que era un error de la diplomacia mexicana etc. Sin embargo hubo
por el contrario países como Brasil, Rusia, China que aún no lo hacen y no dijeron
nada.
Lo correcto para la diplomacia mexicana es aplicar la doctrina Estrada, que nos
habla de los principios de no intervención y respeto a la autodeterminación de los
pueblos, claramente hay una contienda interna en el país vecino, el 50% de los
votantes está con Biden y el otro 50 con Trump, con un proceso litigioso, es claro
que manifestarse a favor o en contra de cualquier contendiente traerá
consecuencias.
Por ello nuestro presidente decidió no hablar del tema hasta que las autoridades
competentes declaren ganador, porque déjeme decirle querido lector que si
hubiese felicitado a Biden estaría tomando partido, las potencias Europeas están
peleadas con Donald Trump y no pasa nada si declaran fraude electoral y Trump
se mantiene en el poder, pero imaíinese a México tomando partido
innecesariamente.
Es obvio que Trump estará aún dos meses en el poder en caso de que los
tribunales den ganador a Biden y las acciones de represalia que se vendrían sobre
México, peor sería el escenario si gana Trump al eliminar hipotéticamente distritos
que resultaran fraudulentos, sufriríamos los mexicanos las consecuencias durante
4 años más.
El mensaje que manda el presidente es de que nunca se debe violentar la
voluntad ciudadana y las políticas de cada país se deben respetar, ¿traerá
repercusiones? No lo creo, no se ha violentado ningún precepto de política
internacional y no lesiona a nadie de los contendientes.
Joe Biden no tiene que convencer a la comunidad internacional de nada, con
quien tiene que congraciarse es con su pueblo tan dividido, por ello salió a hablar
que una de sus prioridades será el combate a la pandemia del Covid 19, eliminar
los acuerdos ejecutivos de Donald Trump, reincorporarse a la OMS y ratificar los
acuerdos de París para luchar con la conservación del medio ambiente y fomentar
las energías limpias.
Sin embargo lo que hay de fondo en la elección de Biden es la continuación de
las políticas neoliberales depredando y sometiendo pueblos, por ello se entiende
la distancia marcada por nuestro presidente, donde manda un mensaje de no
entreguismo al imperio del norte.
En un posterior artículo hablaré ampliamente de la teoría de la conspiración y del
estado profundo parado en seco por Trump y que se vislumbra un resurgimiento
con el regreso de los demócratas al poder, lo cual nos perjudicaría gravemente a
los mexicanos y al mundo de prosperar.







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