Si bien la CONAGO se formó para que fuera un
contrapeso en la vida institucional del país, el
tiempo y los resultados dejan claro que no sirve
para nada, a no ser como instancia para hacer
planteamientos que no siempre reciben
solución.
Y la reunión de los gobernadores con el
presidente de la república en San Luis Potosí es
la mejor prueba, aunque sí –hay que decirlo—los
gobernadores sentaron al Presidente y su
gabinete a escuchar lo que tenían que decir
sobre todo respecto a la equidad fiscal y
política.
La civilidad política permite esperar una
solución aunque sea en parte, porque el partido
gobernante en el país está urgido de presentar
mejores calificaciones para recibir el proceso
electoral del 2021, con la meta de mantener la
mayoría en la Cámara de Diputados.
Los temas planteados son los que cada
entidad espera en el Pacto Federal, aunque en
lo fiscal no se refleja la equidad en la que
pensaron los que perfilaron nuestras leyes para
funcionar como una república.
No debe olvidarse que a lo largo de la historia
ha habido intentos separatistas en nuestra
nación, precisamente por las incongruencias en
la distribución fiscal y política del Pacto
Federal, y ojalá la reunión de San Luis Potosí
sirva para entender que los gobernadores son
realmente una fuerza política de equilibrio en el
país, y que si se le da a cada quien su lujar y
participación mas fáciles serán las soluciones a
los problemas que enfrentamos.
De lo contrario las reuniones de la CONAGO o
cualquier otro membrete solo servirán de
“aparador” para hacer planteamientos, a
sabiendas de que las soluciones se darán en
función del ánimo y cercanía con el Presidente,
y no de las Instituciones que crearon nuestros
antecesores para regir los destinos en éste
México nuestro.







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