Dentro de un milenio cuando se narren los efectos producidos por el “Coronavirus”
en el planeta, lo que más recordaremos fue que por arte de magia y como en una
película terrorífica, las sociedades pasamos de una vida mundana y de diversiones,
a una época de sosiego y de calma.
En la línea del tiempo cruzamos de la gloria al infierno, en cosa de segundos,
nuestras vidas hoy caminan como entre el agua, como si fuéramos el ilusionista
Criss Angel, en mucho de sus actos de escapismo, salpicados de arrojo, miedo,
incertidumbre y llenos de trucos raros.
Hoy al COVID-19 y sus cubrebocas piratas, ni “Criss Angel Mindfreak” (mentes
monstruosas), de la televisora A&E (Arts & Entertainment), entiende, ese cambio
tan frenético y radical, en la vida de las personas, antes esas escenas apolíticas y
de zombis, eran el sello distintivo de lugares surrealistas propios de la imaginación.
Charles Darwin publicó en Londres (1859), el libro “El origen de las especies”, que
hacía referencia “al origen de las especies por medio de la selección natural, o la
preservación de las razas favorecidas en la lucha por la vida”, que coloquialmente
hablando significa, “la supervivencia del más fuerte” -Wikipedia-.
En este apartado podemos incluir a las súper-mamás, a quienes “Dios” las dotó de
dones especiales como el amor, el perdón, la humildad, la confianza, el respeto, la
entrega, la responsabilidad, la ternura, la belleza, el sentimentalismo, la fortaleza
física, la sabiduría, la seguridad y la sinceridad de sus acciones.
Una vez les pregunté a varias mujeres, que si estaban preparadas para el momento
más importante de su existencia, qué es cuándo se encuentran en la plancha de un
quirófano en un hospital, ante un momento definitorio en su vida, cómo lo es el
alumbramiento de un hijo.
Todo lo que esas féminas hayan dicho o realizado anteriormente (tener una carrera
profesional, un esposo, haber viajado por el orbe, conseguir una posición social,
autorrealización y hasta poder), queda reducido a los instantes mismos del parto,
en “dónde las damas sabrán de que están hechas, en cuestión de minutos”.
Si las mujeres “viven o mueren” es asunto de elección, ellas conocen los riegos al
ingresar al nosocomio, en la que con la ayuda del “Altísimo” y de las manos sabias
de los médicos y enfermeras, esperan ver cristalizados sus sueños de ser madres,
y en caso contrario “deberán pagar el precio”.
Quizá muchas damas no están preparadas para “ser mamás”, claro qué tiene que
ver, su estado mental, su vigor físico, su genealogía, su voluntad, su fe y muchos
factores, la solvencia económica, el apoyo del esposo y en el caso de las “madres
solteras”, imaginen la penitencia y la carga emocional.
En un muro de Facebook, miraba que el padre de familia se retira de trabajar a los
65 de edad, no obstante las madres de familia, no se van a descansar nunca,
primero aman a los maridos, de joven les toca cuidar a los hijos, después a los
nietos y al final de la historia, nunca se rinden, aunque ya no tengan fuerzas.
Nomás vayan a un hospital, la única que está cuidando al hijo enfermo es “la madre”,
evoquen una cárcel cualquiera y observarán que esa “misma madre”, visitará a su
retoño interno en una peligrosa penitenciaría, y esa abnegada mujer, un día,
venderá su alma al diablo, con tal de pagar las deudas de un vástago desobligado.
Cada madre tiene un ADN empresarial y “todo terreno”, pues en casa se convierte
en confidente espiritual, enfermera, maestra, constructora, psicóloga, doctora,
terapeuta físico, cocinera, brujo, costurera, luchadora social, taxista, gurú político,
cajero automático, kamikaze y “personal de apoyo 24/7” (24 horas por semana).
Este 10 de Mayo vaya mi reconocimiento a las mujeres, que tienen el privilegio de
ser madres biológicamente, unas han adoptado hijos y otras son nodrizas, por
supuesto que ninguna se “raja” en plena cuarentena y, para variar con tanto encierro
las preocupaciones cambian, los padres piden cervezas y las damas, despensas.
Facebook: olimpobaezcedillo Twitter: @guiadelbien

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