La Iglesia Católica sigue celebrando el tiempo de la Pascua, de la
Resurrección del Señor Jesús. Pero esto no se debe quedar solamente
en lo ritual sino que debe traer a todas las personas un aliento fijado en
Jesucristo Resucitado.
Y me parece que las palabras de san Pedro que aparecen en la
primera lectura de la misa de este domingo, deben ayudar a fortalecer
la esperanza y la confianza. Dice el texto, Hch 2, 14. 22 – 33, “Israelitas,
escúchenme. Jesús de Nazaret fue un hombre acreditado por Dios ante
ustedes, mediante los milagros, prodigios y señales que Dios realizó por
medio de él y que ustedes bien conocen. Conforme al plan previsto y
sancionado por Dios, Jesús fue entregado, y ustedes utilizaron a los
paganos para clavarlo en la cruz. Pero Dios lo resucitó, rompiendo las
ataduras de la muerte, ya que no era posible que la muerte lo retuviera
bajo su dominio”.
Es interesante reflexionar que lo que sucedió con Jesús – su
muerte y resurrección – forman parte de un plan de Dios para salvar a
la humanidad, y esto llega a su plenitud por este doble acontecimiento.
Muerte en Cruz y Resurrección de Jesucristo, el Señor.
Y esto sucede por el gran amor que Dios tiene por la humanidad,
y que Jesucristo manifestó de una manera total.
Y este Jesucristo resucitado es el centro de la fe de todos los
creyentes.
Se sigue viviendo el problema del Covid – 19, y muchas personas
tienen miedo, los invade la desesperanza, me parece que el texto
evangélico que se proclama en la misa de este domingo debe alentar
esa desesperanza, y ayudar a quitar el miedo.
El texto es de Lc 24, 13 – 35, no lo voy a transcribir todo solamente
invito a que lo lean y oren en su Biblia. Voy a resumir. El mismo día de
la Resurrección van dos discípulos saliendo de Jerusalén, y se dirigen
a un poblado llamado Emaús, van tristes y desconsolados. Y dice el
texto que los alcanza Jesús en el camino pero ellos no lo reconocen.
Este relato del Evangelio invita a reflexionar que Jesús camina
con nosotros aunque no se le reconozca. Jesús a aquellos discípulos
Jesucristo resucitado se hace el encontradizo.
El Señor Jesús se hace presente donde se buscan mejores
compresiones. El Señor resucitado se hace presente ofreciendo nuevas
claves de interpretación de lo que sucede en la vida.
Dice el texto que cuando llegaron a su destino “Jesús hizo como
que iba más lejos; pero ellos le insistieron, diciendo: Quédate con
nosotros, porque ya es tarde y pronto va a oscurecer. Y entró para
quedarse con ellos. Cuando estaban a la mesa, tomó un pan, pronunció
la bendición, lo partió y se lo dio. Entonces se les abrieron los ojos y lo
reconocieron, pero él se les desapareció”.
Es importante que hospedemos a Jesucristo en la casa de cada
familia para que su presencia fortalezca la fe y la esperanza. Es importante,
también recordar que los primeros cristianos a la misa la llamaban
“Fracción del pan” oremos para que pronto pase esto y nos podamos
reunir a celebrar juntos físicamente la Santa Misa.







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