Jeanine Áñez, presidenta de Bolivia por azar

Jeanine Áñez, presidenta de Bolivia por azar


Cd de México. - Desde el 10 de noviembre, el nombre de Jeanine Áñez atrajo todos los reflectores, se convirtió en la presidenta de Bolivia y ya suma el apoyo de gobiernos extranjeros.

Áñez era vicepresidenta del Senado de Bolivia, una líder de oposición por la alianza Unidad Democrática.

En una semana, se convirtió en presidenta de Bolivia, aunque en la ley de ese país no está explícito que el cargo le correspondía.

Tras la renuncia del exmandatario Evo Morales, el sucesor era el vicepresidente, según la Constitución, quien también dimitió.

Si él no está, debe seguir el presidente de la Cámara de Diputados, y si no, el del Senado. Ninguno de ellos sigue en su cargo.

Entonces, Áñez ocupó el puesto, con el apoyo militar y defendiendo la religiosidad en la política.

Dios ha permitido que la Biblia vuelva a entrar a Palacio, que él nos bendiga”. Declaró el martes pasado en una ceremonia en la que tomó el cargo más alto de Bolivia, y que ocupó Morales durante 13 años.

Ese día la legisladora de Trinidad portaba una Biblia con la portada color obispo.

Mientras tanto, los presentes gritaban: “Gloria a Dios”.

También recibió la banda presidencial con los colores rojo, verde y amarillo, del Estado Plurinacional de Bolivia.

Se la colocó el comandante en jefe de las Fuerzas Armadas, Williams Kaliman, quien el domingo pidió la renuncia de Evo Morales.

Logró ocupar el cargo pese a que no había cuórum suficiente en el Congreso.

Se materializa la ausencia definitiva por el abandono del territorio nacional por parte del presidente y el vicepresidente, lo que obliga a aplicar la sucesión presidencial”, declaró.

Además, anunció sus intenciones de llamar a elecciones lo más pronto posible. Según la Constitución, debe ser en un plazo de 90 días.

ANTIINDÍGENA

Pese a que hoy representa a un país en el que 62% es indígena, Áñez no oculta su rechazo a esa comunidad.

El 20 de junio de 2013 criticó las celebraciones locales y las calificó de diabólicas.

¡Qué año nuevo aymara ni lucero del alba! satánicos, a Dios nadie lo reemplaza!”, publicó en su cuenta de Twitter.

El mensaje, que posteriormente borró, se viralizó en redes sociales tras su nombramiento, según confirmó la agencia AFP.

No es el único mensaje que lleva este tono.

El pasado 5 de octubre, tan sólo dos semanas antes de las elecciones presidenciales, Áñez difundió en su cuenta personal una caricatura de Evo Morales en la que abraza una silla presidencial.

La imagen tiene las leyendas: “Aferrado al poder el pobre indio” y “Últimos días”.

Otro de sus polémicos mensajes fue el emitido el 31 de diciembre de 2016. “Y a los que celebran el año nuevo aymara en no sé qué mes, no los quiero ver borrachos mañana diciendo: ‘feliz año nuevo’”, escribió.

Actualmente, ninguno de esos mensajes aparece en su cuenta.

De hecho, su descripción reza: “Presidenta Constitucional de Bolivia”, pese a que se proclamó como interina.

Antes de dedicarse de lleno a la política, la abogada de 52 años de edad fue presentadora de la televisora Totalvisión.

Y posteriormente estuvo al mando de esa cadena en Trinidad, capital del departamento amazónico de Beni, al noreste del país.

Pertenece además al partido que lidera Rubén Costas, el gobernador de Santa Cruz, localidad considerada un bastión opositor.

En 2006 fue electa para la asamblea constituyente que convocó Morales para reformar la constitución luego de la crisis política y social de 2003 que derivó en la caída de los partidos tradicionales y en el acenso político del propio Morales.

Desde entonces la UD es la bancada opositora más importante.

Áñez apoyaba la candidatura de su colega senador Óscar Ortiz, que para las elecciones del 20 de octubre se presentó con la fórmula Bolivia Dice No.

Ortiz apenas logró el cuarto lugar en los conteos preliminares, los mismos que dieron la ventaja a Morales en medio de acusaciones de la oposición de un fraude electoral.

La legisladora fue crítica de las intenciones de Morales de postularse por un cuarto mandato, durante la campaña del referéndum de 2014.

Una consulta que rechazó la población, pero que validó la Corte del país andino.

De acuerdo con el diario español El Mundo, su imagen, contrastante con la mayoría de las mujeres bolivianas, hizo que en los pasillos del Parlamento la llamaran la “Angelina Jolie del Legislativo”.

Áñez nació en San Joaquín, un pueblo en el departamento del Beni, al noroeste del país. Tiene ocho hermanos mayores.

Ahora, es la 66 presidenta de Bolivia y la segunda mujer en ocupar ese cargo, tras Lidia Gueiler Tejada, (1979-1980).

Pese a que la ley no la contemplaba en la línea sucesoria, hoy Áñez tiene el apoyo de Brasil, Estados Unidos, Rusia, Alemania, Guatemala y Colombia.