Ante lo sucedido esta semana en Santa Lucia, en el marco de la Feria
Aeroespacial México 2021, donde se apareció sin previa invitación el
gobernador de ustedes para acechar al Presiente de México con el
simple fin de tomarse una fotografía que pudiera engañar en redes
sociales la relación entre ambos, me he visto precisado a recordar un
incidente similar ocurrido en Canadá pero con Felipe Calderón.
Hoy quien presumiblemente fue el responsable de invitar sin
autorización a un incómodo, es el gobernador de Querétaro, Francisco
Domínguez, aunque nadie sabe explicar cómo fue que logró entrar al
evento dentro de la comitiva sin necesidad de identificarse en el filtro
de acceso.
El hecho tiene precedente, aunque otro era el Presidente y se
desarrolló en Canadá, de aquello hubo consecuencias nefastas, los
reclamos por la intromisión fueron fuertes, pues el gafete con el que
tuvo acceso allá, era de un Senador de la Republica y fue obtenido
con engaños.
Agrego aquí lo que escribí hace 15 años, concretamente el 23 de
noviembre del 2006, ese día, Marco Esquivel me llamó muy
temprano por teléfono para informarme que mi artículo había roto
todos los récords de su portal, -¡Llevas 16 mil lecturas
cabrón!- exclamó eufórico.
El texto lo dice todo, los actores aún viven, excepto mi amigo
Alejandro, cualquier persona se lo puede preguntar a Josefina
Vázquez Mota o al mismo expresidente de México. Mi fuente muy
confiable, permanecerá en el anonimato.
Voy a tratar de escribir hoy, por que en verdad me duele, de la
manera más objetiva posible, Alejandro fue mi amigo y las diferencias
ideológicas jamás fueron motivo de discusión apasionada entre
ambos, existió siempre un respeto mutuo que hoy, en las condiciones
lamentables de muerte cerebral, me obligan a rendir homenaje a un
hombre bien nacido, bien intencionado y que representaba en si al
verdadero panista por convicción, no por conveniencia.
Alejandro Galván nació en Linares, Nuevo León, en septiembre de
1955 y sus 51 años vividos, deben de servir de ejemplo no solo a
sus adoradas hijas, Marcela, Gabriela y Alejandra, sino a toda una
generación, por su entereza y lucha permanente por sostener sus
ideales.
Alejandro siempre fue un hombre bien intencionado, nunca fincó en
la estridencia verbal la solidez de sus ideas, supo convertirse en un
asesor sereno de todo aquel que buscaba su consejo.
Él fue siempre un adversario de altura, con quien se podía discutir,
jamás se negó al dialogo y buscó incansablemente la oportunidad de
servir, sus acciones fueron siempre efectuadas de buena voluntad, no
se le conoce mancha alguna en su paso por la historia y supo siempre
actuar de manera congruente.
El recuerdo más socorrido de aquí en adelante será el de su
permanente sonrisa, su positiva forma de actuar aún ante las derrotas
sufridas, la más dura sin duda es ésta.
Agrónomo de profesión, heredó de su padre el gusto por el campo y
sobre todo por defender los intereses de los pequeños propietarios
agrícolas, el recuerdo grato del Dr. Francisco Galván Malo, supo
conservarlo con su participación en la Asociación Nacional de
Productores de Algodón de la República Mexicana.
Desde muy joven le apasionó la política, participó en todas las
directivas escolares y fue Síndico en la administración de Ramón
Sampayo, después candidato a Diputado Federal, también Local y por
último Senador Electo 2006-2012 por el estado de Tamaulipas.

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