Nuestro hermano Branham en el mensaje “Almas encarceladas” estuvo muy
preocupado, porque decía que todas las Escrituras, todas las profecías que señalaban el
tiempo final, apuntaban hacia esa dirección; y si la puerta estaba cerrada, ya no habría
más misericordia para la humanidad, para los seres humanos, y vendría el juicio de Dios
sobre la raza humana.
Pero él dice: “Ojalá y no esté cerrada, porque yo tengo familia, tengo hijos”. Y oró por
ellos, ¿para qué? Para que estén dentro de la Casa de Dios antes de que la Puerta sea
cerrada.
Y cuando la puerta sea cerrada, dice que golpearán a la puerta llamando para que
les abran la puerta (esas son las vírgenes fatuas), pero ya será muy tarde. Serán echadas
a las tinieblas de afuera, que es la gran tribulación, donde será el lloro y el crujir de
dientes. Mientras la Iglesia de Jesucristo estará luego en la Cena de las Bodas del
Cordero, disfrutando por tres años y medio esa gran recepción en el Cielo.
Ahora, vean ustedes la importancia de ver en nuestro tiempo que, aunque la
Puerta de un momento a otro será cerrada, todavía está abierta para la entrada de los
últimos escogidos de Dios a la Casa de Dios, a la Iglesia del Señor Jesucristo.
Por una puerta se entra a la Casa de Dios: la Puerta es Cristo en Su Primera Venida
como Cordero de Dios.
Y por la Puerta, que es Cristo en Su Segunda Venida, se sale hacia el Cielo, o se
entra al Cielo, para las Bodas del Cordero.
San Juan había entrado a la Casa de Dios por la Puerta de la Primera Venida de Cristo;
pero luego, en la revelación apocalíptica, luego vio una Puerta abierta (¿dónde?) en el
Cielo6. Esa Puerta abierta en el Cielo es el Séptimo Sello abierto en el Cielo —que es la
Segunda Venida de Cristo—. Y por esa Puerta, Juan el apóstol en la visión entró, y vio en
el Cielo todas las cosas maravillosas que luego nos narra en su visión apocalíptica: vio un
Trono establecido en el Cielo, uno sentado sobre el Trono, y vio todas las cosas que allí
estaban.
Y por medio de esa Puerta abierta en el Cielo, que es la Segunda Venida de Cristo…;
porque Cristo es la Puerta, tanto en Su Primera Venida como para Su Segunda Venida.
Ahora, necesitamos entrar por esa Puerta de la Segunda Venida de Cristo para ir a
la Cena de las Bodas del Cordero. Y la Puerta de Misericordia en el tiempo final se
cerrará; pero nosotros tenemos una Puerta abierta en el Cielo, que es Cristo en Su
Segunda Venida, para así entrar y ver todas las cosas que Juan vio, siendo
materializadas, y para poder ser transformados y raptados en el tiempo final e ir a la Cena
de las Bodas del Cordero.
Hemos visto: “LA PUERTA DE LA CASA DE DIOS”. Y Cristo es el que abre y ninguno
cierra, y cierra y ninguno abre.
Extracto tomado del Mensaje: LA PUERTA DE LA CASA DE DIOS
Dr. William Soto Santiago
Jueves, 19 de febrero de 1998; Quito, Ecuador
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